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El desbande del capital humano calificado del país a consecuencia de la migración tiene su origen en la falta de articulación de los subsistemas educativos, es la valoración de Jorge Mendoza, Director Ejecutivo del Foro de Educación y Desarrollo Humano.

El especialista considera que los subsistemas educativos nicaragüenses tienen condiciones “expulsivas” en tanto no permiten competir con ninguna de las condiciones educativas del resto de países de Centroamérica.

Y la explicación de esa dura situación, Mendoza la encuentra en que Nicaragua padece la falta de un plan de nación en materia educativa.

El mismo Consejo Nacional de Educación, cuya formación se definió en 2006, con la aprobación de la Ley General de Educación, quedó en papel, cuando se supone que es el máximo rector de las políticas educativas del país que debería velar por la articulación de los subsistemas.

Y esa falta de articulación es lo que según Mendoza permite que se den situaciones “lamentables”, como el hecho de que las universidades enfoquen sus ofertas académicas teniendo como referentes intereses internos.

“Se encuentran en un proceso de mercantilización de la formación superior”, criticó.

Por esa razón aseguró que el capital humano que se forma tiene menos posibilidades de encontrar trabajo, y ven como la mejor salida el éxodo, pero su falta de calidad formativa es una dificultad en el extranjero, donde el grueso de nuestros migrantes “terminan ejerciendo las peores labores”.
Universidades deben asumir compromisos

El doctor Juan Bautista Arríen, Secretario Permanente de Unesco en Nicaragua, reconoce como una falla de las instituciones de Educación Superior del país el que no se han involucrado con miras a elevar el nivel de la Educación Básica y Media.
En 1998, en la Conferencia Mundial de Educación Superior, la Unesco planteó a las universidades esa necesidad de “mirar no solo a ellas, sino mirar hacia abajo, hacia el sistema educativo”, y se comprometieron, pero aún no se cumple, expuso Arríen.

Para José Luis Rocha, del Centro Jesuita de Migrantes, la “mediocridad de la educación” es un problema que estanca a su población, y hace un llamado a elevar los niveles de exigencia como un mecanismo para que quienes no tienen capacidad de superar algún nivel formativo busquen otras opciones de calificación.

Este especialista piensa que para afrontar la problemática de la migración es importante que las personas encuentren oportunidad de prosperar en su vida sin necesidad de tener una carrera universitaria. Esa vía es considerada la única salida para un mejor futuro.

En otros países, los técnicos tienen horizontes económicos prometedores, entonces no se ven “forzados” a estudiar una carrera universitaria, agrega.
Tiene que ver con el valor de los bienes y servicios de aquello que se considera como de baja calificación académica, porque existe una valoración errónea de la preparación técnica y de la mano de obra calificada, opina Martha Cranshaw, miembro de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones.
Educación pertinente y de calidad es clave

Mendoza también pone en perspectiva la urgencia de más y sobre todo mejor inversión en Educación, y dice temer que la poca inversión que se hace “se esté echando en saco roto”.

Incluso, señala que podríamos conseguir una mayor inversión per cápita en Educación sin lograr niveles de formación competitivos con el resto del área. El Estado dice que debe reconocer que si bien se necesita gratuidad de la educación, también es necesaria una educación pertinente y de calidad.

No se trata de que haya solo más aulas y más maestros, sino que la educación que reciban sea de mayor calidad, y en eso la formación docente es clave, menciona Mendoza. Y es que Nicaragua aún reporta índices graves de empirismo docente: 52% en Preescolar, entre 15 y 23% en Primaria y hasta un 45% en Secundaria.