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La consternación y los reproches en contra de las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, fueron evidentes ayer durante el sepelio del catedrático Rafael Salinas Mayorga, quien inesperadamente se privó de la vida por supuestos problemas personales, entre ellos, la destitución arbitraria por parte del Consejo Universitario en agosto del año anterior.

Los familiares del prestigiado docente rechazaron desde el primer momento las muestras de condolencias ofrecidas por las autoridades superiores de dicha Alma Máter, sin embargo, compartieron en la sede del Sindicato de Trabajadores de la Educación Superior (Siproes), de la UNAN-León, un humilde homenaje a tan destacado maestro, que por más de 30 años laboró en dicha institución.

Pero la muerte inesperada y violenta del profesor Salinas Mayorga fue considerada por Rodolfo Pérez, Secretario de Organización de Siproes, como el motivo que empaña la celebración de bicentenario de la Universidad.


Romper el miedo
Según Pérez, los maestros de la UNAN-León deben de romper el miedo y las cadenas de terror que se vienen manifestando en la coyuntura actual del país, la Universidad la vamos a seguir defendiendo, y los 200 años únicamente se pueden celebrar respetando la legalidad, haciendo las cosas que corresponden y no reprimiendo a los profesionales y llevándolos a la muerte, como lo que ocurrió con nuestro mártir, el profesor Salinas, relató.

El maestro Salinas Mayorga, de 56 años, ostentaba el título de Doctor en Ciencias Químicas, fue profesor titular y eminente profesional que representó a la UNAN-León en eventos nacionales e internacionales.

Aunque las autoridades de la Universidad no han querido pronunciarse al respecto, Arnoldo Toruño, Presidente de Siproes, UNAN-León, manifestó durante el acto póstumo, que es necesario que la institución de educación superior promueva la unidad entre los docentes y trabajadores, con el objetivo de mantener en alto la imagen y el prestigio del Alma Máter.

A juicio de Rodolfo Pérez, la muerte del profesor Salinas Mayorga no debe verse como cualquier caso. “No lo vemos como una persona que se quitó la vida, sino como un profesional que lo mató la intransigencia, lo mató el revanchismo de ese tipo de radicalismo y sectarismo que se viene practicando en la Universidad. Eso no podemos perderlo de vista, esto queda completamente claro”, dijo, tras agregar que Siproes va a continuar defendiendo al claustro de profesores que son víctimas del atropello y de la partidización gubernamental de las autoridades.

Después del humilde homenaje en Siproes, el cuerpo del maestro Salinas Mayorga fue sepultado en el Cementerio Guadalupe, de León, pero antes hizo una breve estación frente al edificio central de la Universidad.