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Nicaragua tiene uno de los peores sistemas de participación ciudadana, caracterizada por el alto grado de impunidad y falta de transparencia en las gestiones de los gobiernos locales. La realidad nacional es muy diferente de la planteada por países como Honduras y Brasil, donde la calidad de ejecución presupuestaria supera el 60%, gracias al grado de inclusión de la población, expresó el municipalista Manuel Ortega Hegg.

Delegados de gobiernos locales de municipios como San Pedro de Tutula, departamento de La Paz, en Honduras, y Porto Alegre, en Brasil, comentaron sus experiencias en un foro organizado por la Red Nicaragüense de Democracia y Desarrollo Local, Rnddl.
El punto fuerte para ellos en la ejecución de proyectos y gestión municipal es la fiscalización de la población, que se maneja al tanto de todo lo que ocurre en sus comunidades.

Estas experiencias municipales a nivel internacional son el modelo idóneo, que según Ortega Hegg, se debería implementar en el país, pues la población es la que ve cómo se administran sus recursos, y utilizan los elementos que les da la ley para incidir en las gestiones.

“En el modelo de presupuestos participativos, es la población la que decide qué es lo que la alcaldía va a hacer con sus recursos, una vez que el presupuesto sea aprobado por el concejo municipal”, aseguró Ortega.

De acuerdo con el municipalista, en Nicaragua falta participación de la población, y los procesos locales --como los cabildos-- que no se hacen correctamente, ya que la ley dispone que la consulta entre autoridades y ciudadanos no debe ser de un día, al contrario, se requiere un asunto de varios días, a manera de asamblea.

Intereses electoreros
También señaló que el proceso de fiscalización de la gestión municipal, depende de la voluntad política, de darle apertura a la gente para que pueda participar y definir sus prioridades, porque si no se hace, el Concejo y el alcalde son quienes deciden qué hacer con base en sus intereses, que se inclinan a fines “electoreros”.

“Si la población no participa, las autoridades van a enfocar el presupuesto en esa línea electorera de beneficio a partidos políticos y no de acuerdo con las prioridades de la población”, alegó el municipalista.

En cuanto al caso de corrupción en la Alcaldía de Managua, de donde se sustrajeron 157 cheques, 31 de los cuales fueron investigados y dejaron entrever un desfalco de 3.5 millones de córdobas, Ortega precisó que en el país hay un alto nivel de inmunidad, por falta de funcionamiento real de las instituciones.

“Hay control centralizado de todas las instituciones, no está funcionando la división de poderes, y el control que ejerce uno sobre otro sobrepasa las funciones que la ley le da, las instancias de control oficiales no están cumpliendo”, finalizó.

Honduras y Brasil con modelo participativo
Ángel Lagos, analista del presupuesto de San Pedro de Tutula, Honduras, señaló que a raíz de que la población se organizó en patronatos, manejan al día la gestión municipal, e incluso ahora algunos fondos son transferidos a una cuenta de la comunidad, para que la población misma ejecute algunos proyectos.

En estos municipios el problema no es de infraestructura vial sino de electrificación rural, pero a diferencia de Nicaragua, donde los gastos corrientes son superiores al del capital, allá el 70% del total de los recursos son destinados a la inversión social y apenas un 30% a los gastos administrativos.