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Una carta llegó a la sede del Poder Ejecutivo en reparto El Carmen, donde vive el presidente Daniel Ortega. El sello de recibido dice 17 de marzo de 2011, a 11:30 AM y el contenido del texto es una denuncia de corrupción que no ha sido aclarada a los dos autores del texto: Juan Ángel Gutiérrez González y Fernando Danilo Zamora Moreno, dos comerciantes de maderas que se sienten agraviados, hastiados y furiosos por cosas que, a criterio de ellos, son corrupción pura y dura de la que ellos pueden dar fe, si tan solo fueran llamados a testimoniar.

Pero no han sido citados, pese a que las denuncias, aseguran ellos, han sido interpuestas en las oficinas de la Presidencia-Casa-Despecho del presidente Ortega, por ello, vinieron a EL NUEVO DIARIO a denunciar lo que El Carmen no decide investigar.

Son trabajadores forestales y viven de la compra-venta de madera, y por ello, lidian con el Instituto Nacional Forestal, al que acusan de “malas actuaciones” que a criterio de ellos, deben ser “investigadas a fondo”.

Piden investigar en Inafor
Piden en su carta a doña Rosario Murillo, que investigue lo que ocurre en Inafor de la Región Autónoma del Atlántico Norte, y si no le cree al pueblo indígena, vaya y le pregunta a la Procuraduría de la región, a la Fiscalía, al Ejército, a la Policía y al Consejo Nacional, e indague sobre el exterminio de bosques y la corrupción galopante de la que ellos dicen ser víctimas.

“Se aprovechan de una disposición orientada al aprovechamiento de la madera tumbada por el huracán Félix (2007), para acabar sin control con áreas protegidas y bosques de la misma reserva de Bosawás”, denunciaron los dos hombres, quienes venían con un maletín con documentos, copias, nombres y papeles que ellos aseguran son pruebas de actos de corrupción, falsificaciones de documentos y otros que, según su denuncia, se usan para talar los bosques con supuestos permisos anómalos de la institución estatal que debe velar por la flora nacional.

“La Dirección de Auxilio Judicial, la Dirección de Investigaciones Económicas, la Procuraduría, la Fiscalía, la Policía y el partido FSLN, tienen pleno conocimientos de nuestras denuncias, de denuncias de compañeros y comunitarios indígenas, pero muchas veces, para evitar el escándalo, se han mandado a parar con el argumento de no darle armas para que la derecha ataque al partido”, denunció Zamora.

En su carta, los denunciantes acusan a autoridades municipales del Triángulo Minero, incluyendo alcaldes, concejales y vicealcaldes, de haber desaparecido fondos hasta por 350 mil dólares de donantes europeos que tras el huracán Félix aportaron recursos para la construcción de viviendas indígenas mayagnas, “pero hasta hoy lo único que se mira en la región es el enriquecimiento ilícito de algunos malos funcionarios”.

Más abandonados que con los “neoliberales”
De acuerdo con la carta recibida en la Secretaría Nacional del FSLN, las denuncias de corrupción y las exigencias por aclarar el destino de fondos donados y pedir explicaciones sobre el supuesto mal uso de permisos de corte a Inafor, ha servido para que a “los sandinistas históricos nos vayan restringiendo, a tal grado que nos sentimos más abandonados que en los 16 años de neoliberalismo”, dijo Zamora.

De acuerdo con la denuncia, las autoridades forestales exigen coimas, frenan y obstaculizan las gestiones de quienes se niegan a pagar ilegalmente y hostigan a los regentes forestales que denuncian o amenazan con denunciar las irregularidades.

“Llegan al colmo de retener madera sin actas ni aperturas de procesos administrativos, amenazan y arrebatan y luego se roban las cargas, tenemos pruebas, videos, testimonios, doña Rosario, no estamos mintiendo, podemos mostrarle las evidencias, créanos”, claman los denunciantes.

“Solo queremos que regrese la paz y la armonía a las comunidades indígenas, usted nos disculpará si somos muy directos y sinceros, pero la revolución que defendimos con las armas en la mano, nos enseñó a pelear por la paz y ser críticos, por eso le pedimos compañera Rosario, que nos ayude a combatir este flagelo que acaba nuestros bosques y enriquece ilegalmente a unos malos compañeros”, dice la carta.