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La noche del sábado el mundo apagó las luces y encendió esa conciencia que hace falta a los gobiernos, respecto al colapso al que están llevando al planeta sus decisiones e intereses, valoró el experto ambiental nicaragüense Kamilo Lara.


Para este defensor del medioambiente, aunque en Nicaragua apenas una minoría atendió el llamado de apagar las luces durante una hora, siguiendo la iniciativa mundial denominada La Hora del Planeta, este tipo de acciones son muestra de que la población está consciente de los niveles de destrucción ambiental y de la urgencia de hacer cambios, así sean mínimos, para frenar el catastrófico proceso.


“El apagón es como buscar la luz en la oscuridad para reflexionar sobre qué podemos hacer cada uno… acciones como éstas realmente son positivas y ejercen una labor de conciencia ciudadana que, al fin y al cabo, es hacia lo que se debe apuntar en la medida de que quienes deberían hacer cosas más concretas (los gobiernos) aún no se ponen de acuerdo”, expuso Lara.


Aplaudió el hecho de que unos 130 países se hayan adherido, y, más que eso, que lo hayan hecho importantes monumentos del mundo, que consumen quizás en sólo una hora, la energía que utiliza Nicaragua en todo un año, lo que “demuestra la sensibilidad frente al problema”.

Cumbres “turísticas” y destrucción avanza
Las críticas de este especialista fueron dirigidas hacia los gobiernos, por su negligente actitud frente a este problema que amenaza la vida de los seres vivos.
Lamentó que tras la celebración de una serie de cumbres promovidas como una esperanza para definir acciones que salven el planeta, la salud del mismo vaya empeorando, y esas reuniones queden solo en giras turísticas.


A las puertas de la Cumbre del Clima en Sudáfrica, Lara dijo esperar que las delegaciones de gobierno se pongan de acuerdo y trabajen planes de acción que verdaderamente aporten a la recuperación del medioambiente.


Apuntó que las pequeñas iniciativas calan en la conciencia del ciudadano más preocupado, haciendo “una reacción en cadena que le da más fortaleza a la sociedad civil, porque lo hace con más moral que los mismos defensores (gobernantes)”.


Priman intereses y leyes no pasan del papel
Según Lara, en el caso particular de Nicaragua, es deprimente cómo todo el marco jurídico existente no sirva para la defensa y protección de los recursos naturales.


“A las autoridades les tiembla la mano para firmar o ejecutar sentencias por un delito ambiental”, dijo, y aseguró que esa es una de las razones por las cuales importantes recursos, como la Reserva de Biosfera Bosawás, presenta cuadros críticos de depredación.


“No hay precedente de sentencias que valgan la pena poner como ejemplo”, indicó, y aclaró que no es por falta de conciencia, sino porque priman intereses de grupos de poder. “Son juegos de capitales, de intereses”.


Una vez más, Lara elevó su voz para demandar a los actores nacionales a trabajar con seriedad el tema. Dijo que los efectos del cambio climático no son ajenos a nuestra realidad, y prueba de ello es el descontrol del clima cuando nos afectan los fenómenos de La Niña y El Niño. “Los pronósticos son negros”, alertó.


Lara adelantó a EL NUEVO DIARIO que la alerta emitida la semana pasada por la grave situación de destrucción en Bosawás, que incluso podría motivar a la Unesco a retirarle el reconocimiento de Reserva de Biosfera, trascenderá.


Se plantean emprender gestiones ante las instancias gubernamentales pertinentes para que, de una vez, el Estado de Nicaragua asuma su compromiso de protección, desarrollo y conservación de la reserva.