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Después de los desastres de Haití y Japón, Estados Unidos ha tomado cuenta de una realidad: el mundo no es seguro ante los desastres naturales. Por ello, ha iniciado en América Latina y el Caribe una serie de encuentros con países aliados para coordinar acciones de prevención desde antes que entre la temporada de huracanes 2011.

Nicaragua, inevitablemente, se encuentra en esa lista natural y no escrita de países vulnerables ante la fuerza de la naturaleza. Pese a ello, y a los golpes de huracanes, maremotos, sismos, inundaciones, deslaves y otros, el país ha sabido tomar notas y aprender muchas cosas en prevención, a como lo destaca y elogia el Teniente General P. Ken Keen, Subcomandante Militar del Comando Sur de los Estados Unidos, ubicado en Miami, Florida.  

Recientemente, el Teniente General Keen lideró las fuerzas estadounidenses en Haití, enviadas a brindar ayuda a raíz del terremoto que afectó ese país en 2010.  
En calidad de comandante en jefe de dichos efectivos, dirigió la operación militar estadounidense más grande en apoyo a un desastre natural en el extranjero.
Él es el segundo en mando de uno de diez comandos unificados del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y está en Nicaragua para hablar de desastres y buscar cómo coordinar las acciones de mitigación y respuesta.     

-¿Cuál es el objetivo de la misión en Nicaragua, ahora?
Gracias por la oportunidad. Como el subjefe militar del Comando Sur, una de las áreas de responsabilidad que me dio el comandante es trabajar con nuestras embajadas y nuestros países amigos en Latinoamérica, particularmente en Centroamérica y el Caribe,  para hacer las preparaciones y acudir a llamadas ante desastres naturales. Trabajando con nuestros compañeros haciendo proyectos de asistencia humanitaria, en apoyo de nuestra embajada y en apoyo de AID.

La razón principal de mi viaje por los próximos dos días, es hablar sobre nuestra preparación sobre desastres naturales y lo que hemos aprendido el último año, porque estamos listos a entrar a la temporada de huracanes este año, y una cosa que sabemos por seguro, es que los países de Centroamérica y el Caribe van a tener que enfrentar algunos tipos de desastres en los que van a tener que responder y ayudar a su gente.

-Como en los ejemplos de Chile y Haití
Nosotros somos el Comando Sur, queremos estar listos para proveer ayuda si esta asistencia es necesaria, y si es pedida. También quería darle las gracias al liderazgo de las fuerzas armadas, por la respuesta que ellos tuvieron y la respuesta que dieron a Haití, porque yo estoy como el comandante del esfuerzo de Estados Unidos, y había muchos países que estaban ahí y muchos países que respondieron, pero la ayuda que proveyó el Ejército de Nicaragua fue muy buena, fue muy bien recibida y el pueblo haitiano quedó muy agradecido. Y este tipo de ayuda es lo que se necesita y se va a necesitar en el futuro, porque no hay un solo país que sea capaz de afrontar estas amenazas solo y sólo trabajando en conjunto como socios se pueden superar estos desastres.

¿Han atendido desastres naturales en los últimos dos años y qué ha hecho el Comando Sur para ayudar a la población afectada?
En 2010, al Comando Sur y a las fuerzas armadas estadounidenses, nos pidieron que interviniéramos en cuatro ocasiones, con la capacidad militar que tenemos. Primero en Haití y después del terremoto desplegamos 22 mil tropas, 58 aeronaves y 17 barcos.

Y también, aparte, en muchas otras naciones, incluyendo Nicaragua, y después, cuando el terremoto golpeó a Chile, el gobierno de Chile y el Departamento de Estado nos pidió que ayudáramos con un hospital de campaña y con aeronaves C-130, y tuvimos la oportunidad y capacidad de asistir en esta ocasión. Y unos meses después el gobierno de Guatemala nos pidió ayuda con el apoyo de helicópteros, y proveímos helicópteros, equipos, asesoramiento, para apoyar al país por los deslaves y desastres provocados por las lluvias.

Más tarde, entre octubre y noviembre, cuando un huracán se desplegaba e iba rumbo a Haití, nosotros por pedido de la embajada estadounidense en Puerto Príncipe y del gobierno haitiano desplegamos tropas ahí para estar listos inmediatamente si el huracán hubiera tocado tierra. Afortunadamente no llegó el huracán, no hubo necesidad, pero estábamos preparados.

Normalmente respondemos de dos a cuatro veces anuales promedio, y muchas veces quizás sean pequeñas, no muy grandes, pero son en distintos sitios y tal vez que recuerde que en 2007, con el huracán Félix, atendimos y apoyamos a Nicaragua.

¿Cuál es la principal demanda de ayuda de los países que ustedes han apoyado?
Lo que hemos visto nosotros que más se requiere en Centroamérica y el Caribe, durante las emergencias, son helicópteros y equipos médicos, y logística, son las necesidades principales. Nosotros respondemos en apoyo de la Oficina de Asistencia para Desastres de la. Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (AID) y la Oficina de Asistencia para Desastres del Gobierno de los Estados Unidos (OFDA), que es la agencia encargada que nosotros respondemos y apoyamos con los pedidos que ellos nos hacen. La mayoría de veces, no es necesaria la ayuda militar, solo en casos extremos, ya que casi siempre  AID y OFDA pueden responder a los gobiernos.

-En el caso de Nicaragua y otros países, aparte de la ayuda humanitaria y la asistencia, ¿hay algún tipo de consejos o recomendaciones para evitar y mitigar desastres o, como Comando Sur, se limitan a acciones humanitarias operativas?
Una de las nuestras principales razones por las que estoy hoy aquí, es para hablar con las embajadas y los jefes militares, para discutir cómo podemos ayudar a mejorar el país cuando ellos responden a estos eventos. Porque tengo una relación bastante estrecha aquí en esta área, hemos trabajado en conjunto. En estos últimos años, aquí el grupo militar y la embajada, claro, apoyando a AID, hemos construido dos bodegas, una en Puerto Cabezas y otra en Bluefields y centros de operaciones, para apoyar y preparar al país ante desastres naturales.

Hemos hallado que la clave para salvar vidas es poder responder inmediatamente y desde estos sitios tener lo que se va necesitar para ayudar a la gente y salvar vidas. Estas bodegas y centros de emergencias son importantes, porque es crítico tener la logística lo más alejado posible de las zonas de desastres, en otras regiones del país, eso es lo que hemos hallado nosotros en desastres que han ocurrido en otros sitios.

¿Tienen una idea, un informe, una visión, sobre cuál es el estado de organización de Nicaragua frente a los desastres naturales?  ¿Precario, básico, avanzado?
No tenemos un estudio. Normalmente, por lo que hemos visto, y por lo que entiendo que ocurre aquí, y cómo han actuado frente a las lluvias e inundaciones en estos últimos años, creo que la respuesta civil y capacidad militar, en relación con la respuesta a Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, es muy buena.
Claro, cada país tiene sus limitaciones en cuanto lo que puedan hacer, porque es necesaria la logística y la movilidad, pues no siempre se pueden movilizar solo por tierra, sino por aire se puede llegar a áreas remotas afectadas.
Nicaragua es un lugar donde puede haber terremotos, huracanes, y es importante que tengan un buen sistema de alerta ante tsunamis en las costas, porque hemos aprendido por lo que ha pasado en Chile, Haití y en Japón, que tras los terremotos vienen los tsunamis. Y quiero preguntar algo, por lo que sé, ante las amenazas de maremotos: ¿Fue buena la preparación en Nicaragua para enfrentar esos riesgos?

-Sí, siempre hay un plan de alerta temprana en las costas.

Eso es importante, tener un buen sistema de alerta, pero es importante también tener la capacidad de poder sacar a la gente de una manera ordenada. Otra cosa importante es saber cuándo tomar la decisión de alertar y evacuar a la población, porque cuando se hace de manera prematura, pueden salir las cosas mal.

-Los tsumanis de Sumatra en 2004, Chile en 2010 y ahora Japón, con esas enormes magnitudes de daños, ¿han cambiado la visión de Estados Unidos para responder a esos desastres? ¿Siguen haciendo las cosas igual que antes de esas catástrofes?
La respuesta a su pregunta es que después de lo que pasó en Chile y Haití, hemos cambiado algunos de los mecanismos internos de cómo trabajamos en Comando Sur y con los países amigos. No hemos examinado lo que pasó en Japón, para saber si tenemos que hacer algunos cambios en las atenciones, pero lo que está pasando en Japón, no solamente por los tsunamis y terremotos, sino además por lo de los reactores nucleares, hace de esto mucho más difícil y peligroso, donde las consecuencias pueden ser más fuertes y eso también tenemos que verlo, pero ajustes que hemos hecho en vista de lo que vivimos en Haití, hemos comenzado a tener preparados paquetes de respuestas de ayuda humanitaria, pequeños, medianos y grandes, dependiendo de lo severo que puedan ser los daños. También trabajamos con los países aliados, para conocer cómo podemos ayudar, anticipar los pedidos de emergencia, porque nosotros solo trabajamos cuando el país propio y las embajadas nos lo piden.
Además hacemos ejercicios internos con los países, como los que hizo Nicaragua (en 2010), donde se hicieron escenarios de desastres con terremotos en las ciudades. Eso nos ayuda a nosotros, si hay algún tipo de emergencia por terremoto, para saber qué tipo de ayuda van a necesitar, qué capacidad tienen y qué capacidad no tienen, es algo que tomamos en cuenta a nivel latinoamericano con los Ministerios de Defensa, luego que los países firmaran un acuerdo de ayudarse unos a otros en casos de desastres, es un área en que todos estuvieron de acuerdo y vieron la necesidad de apoyarse mutuamente ante los cataclismos de la naturaleza.

¿Hay una clasificación de países de América Latina donde una nación corra más riesgo que otra ante desastres naturales? ¿Nicaragua estaría en esa lista?
Nosotros hemos visto y hemos estudiado cuáles regiones sufren más durante un desastre. Efectivamente Centroamérica y el Caribe tiene la más alta frecuencia y vulnerabilidad, pero países de Sudamérica también sufren desastres naturales; pero hemos trabajado, no solo para ver cuáles son las vulnerabilidades tienen los países, sino también para conocer las capacidades para responder y cómo nosotros podemos ayudarles. Trabajamos mucho en Centroamérica y el Caribe, porque la historia nos dice que son los sitios frecuentemente más afectados y donde más ayuda hemos dado por esas razones.