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El índice delictivo y de muertes violentas ha aumentado en los distritos IV, V y VI de Managua y en la ciudad caribeña de Bluefields. En este último lugar se ha detectado la presencia de sicarios, además del creciente uso de armas de fuego en estos sectores, son los principales resultados del trabajo realizado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, durante el período 2008-2009.

El estudio recopila información documental, entrevistas de campo y la realización de grupos focales con jóvenes y líderes comunitarios, antes de que la Policía Nacional redistribuyera los distritos policiales por mandato municipal.
Uno de los planteamientos que más llama la atención, y que ya había advertido otras organizaciones, como el Centro de Prevención de la Violencia, Ceprev, es la presencia del sicariato en Bluefields.

Aumenta el sicarito en Bluefields

Retomando estadísticas ofrecidas por el Ministerio Público, el estudio señala que en Bluefields se registraron 33 muertes violentas, entre asesinatos y homicidios, cifra que supera el índice de los 11 municipios de la Región Autónoma del Atlántico Sur, que de acuerdo con la Policía, para 2009 fue de 33 homicidios por cada 100 mil habitantes.

“El 100 por ciento de estas muertes violentas estuvo vinculado con el accionar del crimen organizado, es decir, muertes que fueron encargadas por agrupaciones que controlan el mercado interno de drogas y el apoyo logístico a las estructuras internacionales del tráfico de cocaína. Esto implica el nacimiento de un sicariato local”, aseguró Roberto Orozco, experto en temas de seguridad del Ieepp.

Distrito IV el más peligroso
Según el estudio, el distrito IV policial fue el sitio más delictivo y peligroso, no sólo de Managua, sino del país, por su alto índice demográfico.
A partir del año 2007 sufrió incrementos sustanciales al pasar de 494 delitos por cada 10 mil habitantes a 711 en 2008 y 727 en 2009. En el caso de las muertes violentas pasó de 51 en 2007 a 84 en 2008, por igual número de pobladores.
En el caso de los distritos V y VI se registraron 475 delitos por cada 10 mil habitantes en 2007 y la cifra pasó a 577 en 2009 en el primer sector, mientras que en el segundo de 459 aumentó a 652.

“Las causas que pudimos detectar son que un 60 por ciento de la población en estos sectores está desocupada, un 30 por ciento de ellos con edades para estudiar caen en la inasistencia escolar, el 12.8 por ciento de la población económicamente activa en los tres distritos está desocupada e inmersas en labores que generan escasos recursos”, explicó Orozco.

El estudio detalla que las víctimas y victimarios de los delitos son jóvenes y adolescentes entre los 14 y 25 años de edad y la mayoría son varones.

El 80 por ciento de los jóvenes capturados por la Policía son muchachos que delinquen por primera vez, lo que indica que cada vez son los “chavalos” los que se estrenan como maleantes.

17 pandillas en Managua
Orozco indicó la siguiente distribución de las pandillas: 6 en el distrito IV, 4 en el distrito V, y 7 en el distrito VI. Aseveró que no se encontraron con la presencia de mareros entrenando a las pandillas de estos lugares y tampoco que tienen evidencia de que las maras tengan relación con el sicariato.

Pero, jóvenes consultados por EL NUEVO DIARIO han dado detalles de esta práctica en algunos barrios de Managua.

Con lo que sí se encontraron los investigadores del Ieepp, como lo alertó anteriormente el Ceprev, es que los jóvenes han cambiado los instrumentos utilizados en los enfrentamientos.

Y es que de usar piedras, tubos y otros, ahora usan armas hechizas y de fuego. El estudio detalla que las consiguen gracias a los traficantes locales, expendedores de drogas, agentes corruptos de la Policía, por robos cometidos en contra de vigilantes privados o porque una persona privada les alquiló el aparato por una suma de dinero que puede variar.

Los investigadores hacen un llamado a todos los sectores, instituciones estatales y organismos no gubernamentales del país, a tomar acciones que propicien la solución de este problema.