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Mientras organizaciones de derechos humanos consideran preocupante el problema del sicariato y el narcotráfico, el doctor Francisco Rosales, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, afirma que 33 muertes por encargo en un año no es nada, comparadas con las cifras de México.

El magistrado alegó que el problema del incremento del sicariato y del narcotráfico tiene que ver con la guerra contra el tráfico de estupefacientes en México y en Colombia, lo cual  conlleva a un desplazamiento de las fuerzas del narcotráfico, haciendo que se incremente la violencia en América Central, por ser una zona de tránsito.

“Es una cifra ínfima”
“Pero hablar de 33 muertos en Nicaragua es una cifra ínfima, si comparamos los más de 30 mil que llevan en dos años en México. Hay que ver que la captura de grandes cantidades de droga demuestra que las autoridades están ejerciendo sus funciones, y cumplen o evitan que se utilice nuestro territorio como medio de tránsito del narcotráfico”, dijo el magistrado.

Indicó que hay miembros del Poder Judicial destituidos por sus implicaciones con el narcotráfico, pero que hablar de cifras sería arbitrario.

Cenidh sí lo ve preocupante
Para Gonzalo Carrión, Director del Área Jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, contrario a lo dicho por el magistrado Rosales, esto es preocupante, por mínimo que sea.

“La situación no está alejada de una débil política de Estado, y eso tiene que ver con la falta de componentes de prevención, la falta de una educación formal integral que aborde el tema, y también con la familia y el grado de responsabilidad de los padres”, indicó el abogado del Cenidh.

Consideró que todavía los niveles de la criminalidad no están copados por jóvenes, sino por adultos, tal como muestran las estadísticas de la Policía Nacional, pero un mínimo incremento en esta área debe ser de preocupación.
 
Bluefields fuera de control
A Mónica Zalaquett, Directora Ejecutiva del Centro de Prevención de la Violencia, Ceprev, no le sorprenden los resultados de dicho estudio, porque recordó que ya habían realizado la alerta sobre este peligroso fenómeno.
“Nos preocupa que esta violencia se masifique en todo el país, porque los jóvenes están viendo en la delincuencia una forma de subsistencia”, alertó Zalaquett, quien consideró que la situación de Bluefields está fuera de control y se deben tomar las medidas correctivas.

La comisionada mayor Erlinda Castillo, jefa de Dajuve, aseguró que “al menos los jóvenes que estamos atendiendo este año y con quienes establecimos contacto el año pasado, no hablan ni de sicariato ni de que están consiguiendo más armas; más bien existe una voluntad de ser receptivos en cuanto a las oportunidades que les puedan aparecer de estudio, trabajo, atención sicosocial y a las problemáticas de adiciones que tienen”.

A Elvira Cuadra, especialista en temas de seguridad del Ieepp, le preocupa que líderes de Bluefields acepten la presencia del sicariato en ese lugar, y que, por otro lado, las autoridades de seguridad digan que “hay poco” en el país.

David Silva, Director del Centro de Estudios de Seguridad Ciudadana de Nicaragua, Cescnic, aseveró que “uno de los problemas serios del país y que no se ha atendido, es el relevo generacional de las pandillas, que son chavalos que viven en la pobreza y en hogares infuncionales”.