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En circunstancias aún no esclarecidas, la madrugada de ayer fue encontrado el cuerpo incinerado del docente Edwin Simeón Guzmán Mendoza, de 33 años, dentro de su vehículo azul Kia Sportage placa MY 5305, en carretera a San Ramón, Matagalpa, de Prolacsa 300 metros adentro.

El único testigo con que cuentan las autoridades policiales manifestó que a eso de las once de la noche del 28 de marzo, vio entrar el vehículo al lugar, que iba a baja velocidad y el conductor iba solo. A cierta distancia se estacionó, apagaron las luces, y en un lapso de 15 minutos se escuchó una explosión y luego el carro ardió.

“Cuando llegamos al lugar, los bomberos estaban sofocando el incendio”, dijo el comisionado Oswaldo Olivas Tercero, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial de Matagalpa.

El jefe policial agregó que “todas las puertas estaban enllavadas, menos la del conductor, y la llave fue encontrada cerca del cuerpo de la víctima, que estaba acostado en el asiento trasero”.

¿Estaba amarrado?
Aunque la Policía manifestó que la víctima no presentaba indicios de violencia, los familiares expresaron que tenían información de que el joven fue encontrado con sus manos amarradas.
El dictamen de Medicina Legal revela que la víctima estaba viva cuando fue quemada, y perdió el conocimiento por inhalar el monóxido de carbono producido por el humo. Su cuerpo presentaba el 100 por ciento de la masa corporal destruida.

Guzmán Mendoza era el menor de tres hermanos, y se desempeñaba como profesor en el Colegio “Emilio Sobalvarro”. Los fines de semana daba clases en la Universidad Popular de Nicaragua, Uponic, de Boaco, de donde era originario.

“Para mí que se lo llevaron para matarlo, porque él no conocía Matagalpa. Como a las ocho de la noche lo vio un familiar que estaba echando combustible en una gasolinera en Boaco, y después no supimos más de él, tal vez alguien por envidia en su trabajo lo mató”, dijo con voz entrecortada su progenitor, José Simeón Guzmán, de 60 años.