• LAS MINAS, RAAN |
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Una guerra por la tenencia de la tierra se cierne entre colonos e indígenas tuahskas de Wasaking, una comunidad milenaria localizada a doce kilómetros al sur de Rosita, en la Región Autónoma del Atlántico Norte del país.

Esa es la lectura que se descifra de ambas partes, sobre todo después de dos hechos violentos que ha dejado en los últimos cinco días un saldo de tres personas muertas: dos indígenas y un líder colono.

El domingo 27 se registró el último suceso sangriento. Dos indígenas, entre ellos un niño de 12 años, fueron acribillados a tiros.

Denis Penn Johnny, de 20 años, y Webster Mckenzie Benlys, de 12, su pequeño cuñado, perecieron a causa de múltiples impactos de perdigones de escopetas, que un grupo de colonos disparó desde un barranco, cuando las víctimas se transportaban por el río Bambana remando un bote de madera hacia la iglesia morava, como tradicionalmente lo hacían todos los séptimos días.

Los comunitarios de Wasaking sospechan que un grupo de colonos que dirigió Juan José García, de 55 años, es el que perpetró el abominable doble crimen contra el joven y el niño tuahska, en venganza porque el jueves 24 fue asesinado el antes mencionado.

García apareció muerto a causa de disparos de escopetas en la espalda, cuando se encontraba arrancando frijoles en el área reclamada por comunitarios de Wasaking.

En 2007 denunciaron a García
En 2007, los indígenas de Wasaking, denunciaron a Juan José García ante el Ministerio Público de Rosita, por penetración ilegítima, usurpación de la propiedad comunal y por aprovechamiento ilegal de madera preciosa.

Acusaron al hoy finado de promover la invasión de tierra en un área que los mestizos llaman San José de Banacruz, pero que el territorio tuahska asegura que le pertenece desde 1905.

Nedy Ismael Johnson, líder religioso del lugar, aseguró que Wasaking ha puesto ya tres muertos, incluyendo a Erling Benlys, otro comunitario que fue asesinado hace seis años, además de tres lisiados de por vida, por el reclamo de la propiedad comunal.

Aseguran que han observado que los colonos se abastecen de sacos de proyectiles de AK, carabinas, escopetas y revólveres, con intención de ocasionar un enfrentamiento armado, y, por tal razón, los indígenas se preparan con flechas, lanzas, rifles de cacería, tubos de bambú y machetes.

Cornelio Fenlys Penn, el síndico o representante de Wasaking, aseguró que son unas 5 mil hectáreas que exigen con vehemencia a 150 colonos que las desalojen.

El lunes llegó a Wasaking una comisión del gobierno y consejo regional, que encabezó Mara Rivas Williams, la gobernadora de la RAAN, quienes condenaron el doble crimen y tratan de apaciguar los ánimos.