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La decisión del presidente Daniel Ortega en haber instruido al ex canciller Miguel D’Escoto a aceptar ser el nuevo representante del régimen del coronel Muamar Kadhafi, en la ONU, pondrá en peligro que las naciones que han cortado relaciones con Libia también lo hagan con Nicaragua.

Así lo manifestó a EL NUEVO DIARIO el doctor Sergio García Quintero, quien agregó que la acción también puede analizarse como un problema jurídico, porque recurriendo al artículo 150 de la Constitución Política de Nicaragua, inciso 8, señala que eso tiene que ser ratificado por la Asamblea Nacional.

“Una vez más y con una suprema gravedad, el gobierno de Ortega viola la Constitución Política, y de primas a primeras, sin consultar con la Asamblea Nacional asume un acuerdo con el tambaleante régimen de Libia, para que un funcionario de Nicaragua que está representando a la Administración nicaragüense en las Naciones Unidas tenga el doble papel, sin haber sido sometido al Legislativo”, dijo.

¿Ruptura con Nicaragua?
García Quintero también recordó que “los países que han roto relaciones con el gobierno de Kadhafi, lógicamente van a desconocer a D’Escoto, y significaría también una ruptura de relaciones con Nicaragua, puesto que el gobierno de Ortega ha asumido oficialmente que representa a Libia en la ONU.”

El jurista considera que en la Asamblea Nacional tiene que armarse una “verdadera batalla campal para que sea la AN la que desautorice al Poder Ejecutivo, y tienen que someterlo a los 15 días siguientes de que D’Escoto pasó a ser el representante del régimen de Khadafi en las Naciones Unidas.

Consecuencias imprevisibles
“Ortega de una manera irresponsable y casi delincuencial quiere poner a Nicaragua al margen de la ley, y allanando el camino para que Khadafi se venga a Nicaragua en el momento que sea derrocado, pero mientras tanto, la representación suprema de Libia en la ONU la asume un funcionario nicaragüense que va a cargar a su gobierno de todas las consecuencias que se van a producir”, terminó diciendo el jurista.

Versión de Nicaragua en OEA

El embajador nicaragüense en la Organización de Estados Americanos, OEA, Denis Moncada Colindres, expresó que “en estos momentos definitorios para el pueblo libio, Nicaragua le acompaña en su lucha por la defensa de su soberanía, integridad territorial y su dignidad como Nación”.

Según expuso ante la OEA, con sede en Washington, el Consejo de Seguridad de la ONU pretende legitimar las acciones militares contra Libia “con el eufemismo de proteger los derechos humanos” de su pueblo.

“Los Estados Unidos de Norte América y la OTAN innovan ahora la doctrina de Defensa de los Derechos Humanos, bombardeando las ciudades y matando a la población civil como una nueva forma de proteger a los ciudadanos”, denunció.

Otras opiniones
En los mismos términos reaccionó el diputado orteguista José Figueroa, pues para él, el nombramiento de Miguel D’ Escoto refleja “la actitud solidaria que tiene Nicaragua con un pueblo que está siendo brutalmente agredido”.

“Además, sabemos lo que es la resistencia a una agresión imperialista, porque lo vivimos en los años 80, y eso es lo mismo que está haciendo el pueblo de Libia, defendiéndose de las grandes potencias occidentales y del imperio norteamericano”, aseguró.

Dice que rebeldes son mercenarios
Figueroa justificó que su partido y el Gobierno del presidente Daniel Ortega no se haya pronunciando cuando el líder libio, Muammar Khadafi, amenazó con masacrar a los rebeldes, señalando que éstos son “fuerzas mercenarias”.

El diputado opositor y ex canciller, Eduardo Montealegre, señaló por su parte que “Nicaragua se está poniendo del lado opuesto del mundo”, porque no ha escuchado a ningún país, ni siquiera a Venezuela, tomar las acciones que está tomando el presidente Daniel Ortega frente a la crisis en Libia.