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Robos, accidentes, sol y lluvia, son apenas algunos de los problemas con los que diariamente cientos de usuarios del transporte colectivo y selectivo de la capital tienen que lidiar, y esto porque la mayor parte de las bahías para buses se encuentran atestadas de comerciantes, que imposibilitan la circulación en el sector.

La gran afluencia de vehículos y de usuarios en las horas “pico” del tráfico, provoca congestionamiento, y entre los lugares más transitados y al mismo tiempo más peligrosos se ubican las paradas de buses, que según información de la Policía Nacional, se han convertido en el sitio favorito de la delincuencia.

66 paradas más vigiladas
Por esa razón, la Policía Nacional implementa un Plan de Reforzamiento de la Seguridad Ciudadana, que comprende la cobertura en 66 paradas de buses de Managua.

Roberto Orozco, especialista en temas de seguridad del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), señaló que la lógica indica que “el alto nivel de pobreza obliga a las personas a buscar un modo de vida. Los comercios y puntos de venta se concentran donde hay mayor cantidad de población”.

Las más caóticas

Las paradas o bahías de buses más caóticas se ubican en Metrocentro, donde de acuerdo con datos de la Policía se sitúan más de 24 comerciantes, le siguen las paradas de El Zumen y las ubicadas en los mercados “Iván Montenegro” y Mayoreo, donde se aglomera la mayor cantidad de vendedores en las terminales de buses que viajan al Norte y al Atlántico del país.

En menor medida, pero sin “champas”, se ubican comerciantes ambulantes o de canastos, que afectan principalmente las paradas de los Juzgados de Nejapa, entrada al Reparto Schick y Villa Libertad.

Delincuencia “fuerte” en las paradas
Estos puntos críticos del comercio aumentan las cifras de robos hasta en un 90%, asegura Orozco, quien a la vez señala que la mayoría de delincuentes que actúan en las paradas son “drogodependientes”.

Según el especialista, las paradas de buses más peligrosas de la capital son aquellas donde hay cerca expendios de drogas o están al interior de los barrios.

“Los usuarios del transporte público tienen un alto riesgo de ser asaltados en las paradas, y el consumo de drogas está íntimamente vinculado a los robos con intimidación y robos con fuerza”, precisó Orozco.

Comerciantes cómplices
En múltiples ocasiones, las víctimas de robo han denunciado ante las autoridades que los comerciantes que ocupan las bahías de buses, no sólo atrasan el paso, sino que son cómplices de los delincuentes porque los protegen.

El comisionado mayor Luis Barrantes, Segundo Jefe de la Policía de Managua, en entrevistas brindadas a medios oficialistas, ha precisado que el Plan de Reforzamiento de la Seguridad Ciudadana, incluye la presencia policial en las paradas de buses en horas “pico” del tráfico vehicular.

Las horas más fuertes son de las siete a ocho de la mañana, pero Orozco indica que la actividad delictiva inicia a las seis de la mañana, de acuerdo con uno de los hallazgos de un estudio que realizó el Ieepp, que también reveló que en horas de la tarde el lapso más peligroso es de cinco a seis.

En porcentajes, Orozco precisó que el 40% de víctimas de robos en paradas son hombres y el 60% mujeres.

En cuanto a la distribución la zona más complicada en actividad delictiva y de comercio, según Orozco, son las paradas comprendidas en el tramo que va de Metrocentro a los semáforos de El Riguero.

Mencionó que si bien la creación de una calle-cauce es un avance para el barrio, también puede significar un nuevo punto para la delincuencia, más con la creación de un muro en el sector.

“Yo creo que el departamento de urbanización de la Alcaldía es el que más puede ayudar en seguridad ciudadana, porque si urbanísticamente no se toma en cuenta elementos ambientales, zonas verdes, visibilidad en las paradas y luminarias, muy poco se va a hacer. A esos elementos se les conoce como criminología ambiental”, agregó Orozco.

Casi una vía ocupada en el Distrito Seis
El comisionado Daniel Morales, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial del Distrito VI, indicó que las paradas que representan un foco de delitos y desorden son la de los mercados “Iván Montenegro” y Mayoreo.

“Esas zonas se llenan de gente y los comerciantes se instalan, porque ahí quedan las terminales de la Cotrán del Caribe y del Norte, y en el “Iván Montenegro” está la Cotrán de San Francisco Libre”, indicó Morales.

“Nosotros ponemos policías en esos lugares, al igual que en la parada del “Carlos Marx” y en otros sectores, pero el ladrón ya sabe, se va de ahí, y en cuanto a los comerciantes que ocupan la bahía de los mercados, es un asunto que le toca resolver a Commema no a nosotros”, añadió el comisionado.

En La Subasta se presenta el problema más serio para el transporte, dos chatarreras se han “comido” una parte de la vía, y en la parada de ese mismo sector, varios comerciantes ya han construido casetas para ofrecer sus productos. La Policía ha intentado ordenarlos, pero los vendedores siempre se oponen.

Un sector conflictivo, pero que se pudo “ordenar” fue el bulevar del mercado “Roberto Huembes”, donde varios comerciantes colocaban mesas para ofrecer zapatos. A pesar de varias disputas con ellos, la Policía logró quitarlos y Commema se encargó de reubicarlos.

 

“Estamos aquí porque pagamos”
Mercedes López asegura que tiene unos 20 años de estar vendiendo en la bahía de buses de Metrocentro. El tiempo y la estabilidad que asegura tener en el lugar, le han permitido hasta construir una caseta que arma y desarma todas las mañanas. Asegura que está legal y cuenta con los permisos correspondientes.

López señala que entre las dos bahías del lugar hay más de 24 comerciantes que mensualmente le pagan 100 córdobas cada uno a la comuna capitalina por el derecho de estar ahí, y que cuentan con el aval de la Policía y de la misma administración de Metrocentro.

“Ya nos habían sacado, pero se llegó a un acuerdo con los comités que están aquí, es decir, que no nos iban a sacar, pero que cada uno tenía que dar a la alcaldía 100 córdobas, que los pasan recogiendo siempre. Estamos legales, estamos aquí porque pagamos”, añadió la comerciante.

Refirió que ya habían tenido carné que los acreditaba, y desmintió que sean cómplices de los delincuentes. “Cuando vemos que están robando, de inmediato llamamos a la Policía, aquí estamos bien, no le causamos mal a nadie”, finalizó.