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El exdirector de Cedulación del Consejo Supremo Electoral, CSE, Dionisio Palacios, reveló que la administración de cédulas de identidad ciudadana bajo la dirección del presidente de facto de ese Poder del Estado, Roberto Rivas, se hizo bajo oscuros y anómalos procedimientos en el manejo y control de fondos y materiales de trabajo.

Palacios, consultado por EL NUEVO DIARIO a partir de la denuncia de exproveedores del CSE que reclaman a Rivas el pago por compra y entrega de materiales de cedulación al Poder Electoral, develó una serie de intrigas y de anomalías que lo llevaron a salir de esa institución pública por presiones superiores, que buscaban apoderarse del control de emisión de los documentos oficiales de identidad.

“En una supuesta compra posterior que hizo el CSE, don Roberto Rivas lo sabe mejor, el papel no fue entregado a cedulación, sino que pasó directo a la fábrica de cédulas, al director de informática, Smith, que es quien fabrica las cédulas por decisión de Rivas, entonces el papel y los materiales de la cédula se le pasaron a él para custodia y control”, reveló Palacios.

Un control que desapareció
“Ese contrato que ustedes tienen en su poder no lo firmé yo, no lo autoricé, ahora, sobre el material disponible en bodegas del CSE, existía una bodega en el segundo piso de la entrada oeste de la oficina por los semáforos de Gobernación, que estaba sellada y lacrada la puerta, y había auditoriaje del papel, y cada vez que se sacaba el material, se hacía en presencia de varios funcionarios para comprobar la numeración del papel, y se anotaba en un libro para qué departamento y municipio se destinaba”, señaló en defensa de su misión como exfuncionario público de ese desprestigiado Poder del Estado.

¿Usted sabía cuánto material había en el CSE al momento de ese contrato?

Yo de ese contrato no sé, cuando yo salí en 2005, había material suficiente y papel de seguridad para un millón de cédulas más.

¿Necesitaban más cédulas?

En ese momento no, había para cubrir la demanda, pero ahorita no lo puedo precisar…

Entonces, ¿querían más cédulas o fondos?
Esa es la pregunta del millón. Con la cantidad en bodegas se suplía la demanda de ese momento y más, pero si acaso trajeron ese material de ese contrato, no lo entregaron a cedulación, y no sé qué hicieron ni con el dinero ni con el material, porque al menos a mí, que era el director, no me informaron nada por decisión del señor Rivas.

¿Usted se enteró de que venía un material?

Sí, supe que venía una donación de España, que había cinco y pico millones de euros para modernizar las cinco direcciones principales del CSE, que eran Cedulación, Registro, Informática, Cartografía Electoral, y otra que no recuerdo, plan o proyecto que fue planteado a los donantes, sin que me tomaran en cuenta para conocer mi opinión como Director de Cedulación, para explicar las principales necesidades de la dirección a mi cargo, pero entiendo que lo manejaron de forma discrecional tanto los fondos como los cambios, si es que hubo cambios, porque al menos a mi dirección, la modernidad no llegó.

¿Será que ese dinero del contrato para la compra de materiales era de la contraparte del CSE ante la donación española?
Normalmente estas donaciones piden contraparte en el pago de personal, porque los donantes no asumen el pago del personal técnico, entonces ellos dan toda la asistencia técnica en equipos, recursos y materiales de trabajo, pero el personal que va a encargarse de ese manejo, lo debe asumir la contraparte, en este caso el CSE.

Malversación y orteguización
Entonces, ¿la contraparte debió reflejarse en recursos humanos y no en contratos de compra de materiales?

Sí, pero lo que hubo ahí, porque yo lo sufrí, es que al personal técnico de cedulación lo corrieron para aumentarle salarios y beneficios a los magistrados, y se subcontrató a personal de confianza y sin experiencia para manejar a discreción los componentes de esa donación, a tal extremo que cerró todas las oficinas municipales, y la nacional la dejó en función con gente principalmente del orteguismo, y eso provocó el atraso en la entrega de las cédulas que la población demandaba, y quién sabe cuántas anomalías más de las que se han denunciado con el manejo de esos documentos en el CSE.

¿Y eso de la cedulación lo sabían los magistrados?

Sí, de hecho el magistrado Villavicencio dijo que había material suficiente como para un millón 200 mil cédulas, que yo lo dejé así, ordenado y auditado en el traspaso de funciones. Incluso, en una oportunidad, habían echado a andar que había un descontrol en el papel de seguridad, pero yo demostré que no había tal descontrol, todo estaba bajo orden y seguridad, pero la idea era quitarme y controlar el manejo de los documentos.

¿Usted ve correcta la explicación de Roberto Rivas sobre ese autopréstamo de un banco sin identificar para pedir que le paguen 37 millones de córdobas para cedulación?
Por supuesto que no. A todas luces es irregular, porque esos préstamos no deben llevar solo la autorización del que tiene el poder general de la institución, como Rivas en este caso, sino que debió haber sido avalado por la Dirección de Finanzas y por el Ministerio de Hacienda, que es el que maneja esos recursos extrapresupuestarios, que no se sabe bajo qué condiciones, a nombre de quién y para dónde se destinó ese recurso.

¿Quiere decir que no era urgente prestar dinero a un banco para suplir la falta de cédulas?

De ninguna manera, porque si ese Poder del Estado trabajara de manera organizada de cara a unas elecciones, que llevan entre dos y cuatro años organizarlas, se haría un plan de trabajo, un calendario de eventos, una guía de compras y todo lo demás en orden, y se evitarían esas exclusiones de procedimientos que le piden a la Contraloría.