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Menos recursos y grandes retos. Esa es la constante en la forma como el gobierno de Nicaragua viene dirigiendo la Educación. Una simple comparación entre la cantidad de recursos económicos que el Ministerio de Educación, Mined, destinó en 2010 para la atención de lo que en el Presupuesto define como Educación Especial, lo refleja: en 2010, se asignaron 57 millones 11 mil córdobas y este año el monto bajó a 47 millones 310 mil 477 córdobas.

Es una evidente contradicción entre el discurso y la realidad, critican representantes de organizaciones de personas con discapacidad pues mientras la campaña oficial llama a la incorporación de los niños a las escuelas regulares, planteándose la meta de atender a 15 mil 495 menores de 3 a 17 años, dejan menos dinero para atender las necesidades.  

Según cálculos de organismos independientes, en 2010  la población infantil con discapacidad en edad escolar rondaba los 80 mil, de esta un 10% fue atendida en escuelas públicas. Para alcanzar la meta gubernamental esa matrícula debería incrementarse  en casi el 50%.

José Antonio Gutiérrez, Presidente de la Asociación de Personas con Discapacidad Física Motora, Adifim, aunque reconoce “receptiva” a la ministra de Educación, Miriam Ráudez, en motivar la incorporación de los niños con discapacidad a las escuelas regulares, critica que el proceso se mueva “a paso lento”.

Mientras las condiciones de accesibilidad en los centros escolares no sean garantizadas, no haya capacitación de los docentes y no se garanticen los materiales didácticos requeridos que abonen al proceso de aprendizaje de los estudiantes con discapacidad, los niños y adolescentes seguirán entrando al sistema un día y dejándolo cuando el ambiente no propicio los desaliente, mencionó Gutiérrez, entre las razones por las que un incremento en las cifras de matrícula de niños con discapacidad en las escuelas no es motivo de celebración. Lo valioso es que se queden, pero en el sistema siguen imperando las condiciones “expulsivas”.

“No vemos en el presupuesto que se refleje una partida para ir mejorando las condiciones de accesibilidad que garanticen la retención de una matrícula”, reprochó.

Según Gutiérrez, la mala perspectiva ha ganado peso por la falta de aplicación de todo el marco jurídico existente en el país, que se supone ampara a la población con discapacidad.
“Urge un cambio de conciencia”, expresa Rosa Montano, miembro de la Federación Nicaragüense de Organizaciones por la Rehabilitación e Integración, Feconori, a quien la experiencia de 25 años de demanda de restitución de derechos de las personas con discapacidad, especialmente en lo relacionado con la garantía de la Educación, le permite decir que el país ya está moviéndose hacia el horizonte correcto.

Montano celebra el trabajo que desde la Mesa de Educación Inclusiva del Mined se viene haciendo. Entre ello, la elaboración de una normativa que está a la espera de su ratificación.

Falta apuesta decidida
“Cuando nos dan una oportunidad podemos mover el mundo”, dice Montano en nombre de la población con discapacidad. Su historia de vida el mayor sustento de sus palabras. Hace 20 años la vida le dio una nena con discapacidad que la motivó a batallar contra todo lo negativo y trabajar por el respeto y el reconocimiento social de los niños con discapacidad.

Según Montano, es cuestión de tiempo para que el país avance en Educación Inclusiva, pues la voluntad por la que suplicaron en el pasado ya existe en las autoridades, la sociedad y las familias de personas con discapacidad.

Rosa Salgado, Procuradora Especial para las Personas con Discapacidad, también reporta avances en el tema de Educación Inclusiva, en comparación con el abandono extremo al que eran condenados hace años.

Desde la Procuraduría, afirma que están fiscalizando el proceso de ingreso de los niños al sistema de educación regular. Para ello dijo que cuentan con el apoyo de organismos como Handicap Internacional, las asociaciones de discapacidad  y  la Procuraduría para la Defensa de  los Derechos Humanos.

Para Montano, el principal logro en la labor de promoción de la Educación Inclusiva es que se ha venido creando conciencia en el maestro… hay una visión distinta para escoger al docente de las escuelas especiales, se busca al profesor más destacado, con conciencia, vocación de docencia, a diferencia de años atrás, cuando siempre se escogía al maestro problemático… Este sector era visto como lo más último”.

A lo anterior, Soraya Taylor, de Feconori, agrega como indispensable que los maestros se capaciten y sensibilicen para que además de conocer sistemas básicos para procurar su aprendizaje, sean conscientes de que necesitan condiciones óptimas para  desplazarse dentro de los centros escolares.

Difícil acceso a centros
El estudio Accesibilidad en las Centros Educativos de Managua, realizado por Adifim, reveló que solo en el 40% de los centros escolares públicos existen condiciones básicas de accesibilidad para personas con discapacidad.

Por ejemplo, sólo el 38% de las escuelas disponen de rampas o andenes  para su acceso.
El diagnóstico concluye que los diseños de los centros escolares son deficientes en conectividad, lo cual dificulta que las personas con discapacidad puedan desplazarse sin problemas por las instalaciones. Tampoco están habilitados con baterías de baño apropiadas ni cuentan con los recursos didácticos elementales.

Hablamos de bibliotecas sin material didáctico especializado para discapacidades sensoriales.