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Las magistradas del Tribunal de Apelaciones de Granada, Ligia Rivas y Julia Selva, presentaron su renuncia esta semana, ante la presidenta de la Corte Suprema de Justicia Alba Luz Ramos, supuestamente por problemas económicos.

Las judiciales se encuentran suspendidas sin goce de salario, desde enero pasado, junto al magistrado Alejandro Estrada, por absolver a  nueve narcotraficantes, suspender el juicio a otro y rebajar condenas a varios en diciembre de 2010.

Aunque lo que se rumora es que la renuncia fue la estrategia para evitar la destitución mediante sentencia, ya que semanas antes se decía que andaban buscando la forma de cómo favorecerlas y evitar perjudicarlas mediante sentencia.

La renuncia fue comprobada por la magistrada Ramos y el magistrado Antonio Alemán, quien asegura hubo presión para que estas renunciaran, pues andaba circulando un proyecto de sentencia donde ordenaban su destitución del cargo por actuar contra ley expresa al absolver a los narcotraficantes.

Cerrada investigación

“Hoy me encontré en el pasillo a la Julita con un papel y le pregunté qué andaba haciendo y me dijo que iba a renunciar y yo le dije que era una decisión muy precipitada, que esperara”, refirió el doctor Alemán.

La doctora Ramos detalló que la doctora Ligia Rivas se jubilará, pues ya tiene la edad y Selva renuncia a su puesto porque ya no puede seguir en esa situación sin salario. Además, aseguró que con la renuncia la Corte cerraría el caso de la investigación contra ellas, porque una vez fuera ya no se les puede aplicar más sanciones.

Respecto de la liquidación laboral, Ramos aseguró que cada una recibirá lo que manda la ley, pues esos derechos son irrenunciables e intocables. Esta situación muestra una vez más que los funcionarios del Poder Judicial nunca son enjuiciados ni les cae el rigor de la ley como debe ser.