•   PARIS / AFP  |
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La “única manera de contar la Nicaragua de hoy, marcada por la corrupción política y el narcotráfico, es a través de la novela negra”, afirma el escritor nicaragüense Sergio Ramírez en una entrevista en París en ocasión de la publicación en francés de “El Cielo llora por mí”.
“La revolución sandinista fue la última revolución del siglo XX, pero terminó en una gran catástrofe moral. Y esa es la esencia de esta novela policial que es un retrato de la Nicaragua del siglo XXI”, afirmó Ramírez, que presentó el libro el lunes en la noche en la parisina Maison d’Amerique Latine.
La novela “retrata el ambiente grotesco de Managua, donde prolifera la corrupción y el narcotráfico, donde los cines se han convertido en templos protestantes en los que sectas brasileñas venden jabones para sanar y donde el presidente (Daniel Ortega) se dedica a inaugurar gasolineras”, lamentó.
El escritor, que fue vicepresidente de la Nicaragua sandinista (1985-1990), y que tras romper con Daniel Ortega se presentó como candidato a la presidencia, explica que los personajes de su novela son “sobrevivientes de esa catástrofe moral”.
Los protagonistas de la obra publicada por la editorial Métailié con el título “Il pleut sur Managua” (Llueve sobre Managua) son “una pareja de policías, antiguos guerrilleros, que tras la derrota del sandinismo conservan el ideal y se mantienen honestos”, señaló Ramírez.
“Los dos inspectores sobreviven al fin de la revolución, pero son como dos criaturas extraterrestres en un mundo totalmente diferente al que ellos quisieron crear”, dijo el escritor en una entrevista con la AFP en un pequeño hotel en la margen izquierda del río Sena.

Punto de encuentro de cárteles
“Y asumen ese mundo nuevo que les toca vivir no con amargura, sino a través del humor”, dijo.
Los dos inspectores, y doña Sofía, una mujer encargada de la limpieza de la oficina de los policías y que se convierte en una investigadora sagaz, se enfrentan al fenómeno de narcotráfico que marca la Nicaragua de hoy, que se ha convertido en “un punto de encuentro de los cárteles colombianos y mexicanos”.
“Como el resto de los países centroamericanos, Nicaragua es un puente obligado de paso de la droga”, dijo Ramírez, que afirma que “toda Centroamérica está ahora en manos del tráfico de la droga”.
El escritor nicaragüense coincide con algunos narradores y críticos literarios que aseguran que la novela policial es la nueva novela social de América Latina.
“América Latina en el siglo XXI es un paisaje muy heterogéneo, muchas veces grotesco, dominado por el fenómeno del tráfico de droga, el enriquecimiento ilícito, la fascinación por el dinero fácil, la ambición por el poder”, dijo el autor, agregando que ahora surge también “el poder matrimonial: los caudillos... y sus esposas”.
En su opinión, “así como hubo la España negra, la de Goya, la de Valle Inclán, hay la América Latina negra, que podemos expresar a través de la novela negra o policiaca”.

¿Y para qué inventar?
Reconoció que a veces el escritor en América Latina “casi ni tiene que inventar”, porque abundan tantos temas grotescos y tantos personajes subyugados por el poder que son excelente material para un novelista.
“¿Qué mejor personaje de novela que un narcotraficante como Pablo Escobar con su propio zoológico en su casa?”, planteó el autor, que confesó que siempre ha estado fascinado por la novela policiaca.
“El Cielo llora por mí” nació de un “doble amor”: sus lecturas juveniles del inspector Maigret, creado por el francés Georges Simenon, y el detective alcohólico, desvencijado, creado por el escritor estadounidense Dashiel Hammet, dijo.
Ramírez se muestra un escritor incansable. Su última novela, “La Fugitiva”, acaba de salir publicada por la editorial Alfaguara, y el autor la va a presentar la próxima semana en Madrid y en Barcelona.
“Es una vieja historia que arrastro desde mis años en Costa Rica, sobre una mujer muy bella, muy libre, muy desgraciada”, dijo el escritor, que presentará ese libro en Managua el 5 de mayo. “Y después en Panamá, Costa Rica, Guatemala y Honduras, y a fines de mayo y comienzos de junio en México”, precisó.
“Para mí ese libro fue un gran desafío, porque me metí en la piel de tres narradoras, tres voces que hablan con diferente registro, que dan tres visiones de su época”, concluyó el escritor, que en septiembre se radicará un mes en Italia, a orillas de un hermoso lago, para escribir un libro de cuentos.