•   RÍO DE JANEIRO/AFP  |
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Once estudiantes fueron asesinados y 12 resultaron heridos ayer en una escuela de Realengo, suburbio del oeste de Río, por un exalumno que les disparó y luego se suicidó, según el último balance dado a conocer por las autoridades.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, rindió homenaje a los "niños inocentes" que perdieron "su vida y su futuro" en la masacre, y manifestó su "repudio a este acto de violencia, contra niños indefensos".

"No era y no es característica de este país vivir este tipo de crimen", dijo la presidenta, mientras que el ministro de Educación, Fernando Haddad, afirmó que "es una tragedia sin precedentes en Brasil".

La Policía Civil corrigió el número de alumnos fallecidos a 11, 10 niñas y un varón, y divulgó a la prensa los nombres de 10 de ellos, cuyos cuerpos fueron reconocidos por familiares.

El ataque ocurrió a la hora de llegada de los estudiantes a la escuela primaria municipal Tasso da Silveira, del barrio popular de Realengo, a la que asisten unos 400 alumnos de entre 9 y 14 años, edad hasta la que se extiende la enseñanza primaria en Brasil.

Un video del circuito interno de cámaras de la escuela muestra algunos momentos del ataque: en él se ve a adolescentes corriendo desesperados, cayendo al piso y levantándose intentado escapar del atacante, quien pasa a toda velocidad delante de la filmadora.

Otro video de un aficionado en el sitio de internet Youtube, muestra a alumnos saliendo ensangrentados por la puerta de ingreso del establecimiento.
Familiares desesperados

La Policía acordonó la escuela para contener a una verdadera multitud de vecinos y de padres de alumnos que se precipitaron al lugar en busca de información sobre sus hijos, entre desgarradoras escenas de desesperación y desmayos.

Elizer, un funcionario de correos que vive cerca de la escuela, señaló que dos niños heridos tocaron a su puerta.

"Dos niños corrieron a mi casa, estaban disparando en todas las direcciones. Mi hija y mis dos sobrinos estaban allí. Pero están bien", contó a la AFP.

Eluzia, que vive frente al colegio, dijo a la AFP que su hijo de 10 años logró escapar del ataque.

"Él miró por la ventana al escuchar los tiros, y aunque no vio nada, comenzó a correr hacia la puerta, y gracias a Dios está bien", explicó.

"Vi mucha gente más corriendo, baleada, fue horrible", añadió visiblemente conmocionada.

 

Atacante, un exalumno musulmán, deja carta
Los bomberos identificaron al atacante como Wellington Menezes de Oliveira, de 24 años, que era un exalumno, según el alcalde de Realengo.

Sus padres declararon a la televisión que era su hijo adoptivo y que había abandonado el hogar hacía ocho meses. Excompañeros de trabajo lo describieron a medios locales como alguien callado y sin amigos.

Menezes dejó una carta incongruente cargada de referencias religiosas en la que anunció su suicidio.

"Deben saber que los impuros no podrán tocarme sin guantes, solamente los castos o los que perdieron sus castidades luego del casamiento y no se envolvieron en adulterio podrán tocarme sin guantes", reza la carta encontrada por la Policía en sus ropas y distribuida a la prensa.

"Nada que sea impuro podrá tocar mi sangre", señaló el asesino, que dejó instrucciones de que su cuerpo sea desvestido, bañado y envuelto en una mortaja blanca que afirmó haber llevado a la escuela donde cometió los crímenes.

"Empleados de la escuela dijeron a los agentes que el joven llegó bien vestido, cargando una bolsa, y dijo que había sido llamado para conversar con alumnos, para una conferencia. Así logró tener acceso al tercer piso del edificio", donde se concentró el ataque, explicó el coronel Evandro Bezerra, portavoz del cuerpo de bomberos.
Menezes de Oliveira "vino a la escuela preparado para hacer eso", resumió.

Según el coronel Djalma Beltrame, de la Policía Militar, "un agente que llegó a la escuela logró herirlo (al atacante) en el intercambio de disparos, pero el hombre se mató de un disparo en la cabeza".

Según Beltrame, agentes de Policía hacían un operativo de rutina en las proximidades de la escuela cuando fueron alertados por alumnos heridos y el ruido de los disparos.

"Si los policías no llegan tan rápido, la tragedia habría sido todavía mayor, porque el hombre tenía mucha munición, y cargaba dos armas", dijo.

Los heridos son atendidos en varios hospitales, dependiendo de la gravedad de cada caso, indicaron fuentes sanitarias. Algunos fueron trasladados en helicóptero a los centros asistenciales.

En América Latina, un caso similar ocurrió en Argentina el 28 de setiembre de 2004, cuando un alumno de 15 años mató a balazos a tres compañeros de clase e hirió a cinco en la ciudad de Carmen de Patagones, 920 kilómetros al sur de Buenos Aires.