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El anticastrista Luis Posada Carriles fue declarado ayer inocente de los 11 cargos de perjurio, fraude y obstrucción de procedimiento que se le imputaban, según el veredicto de un jurado emitido en un tribunal de Texas (EU).


El jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres, en su mayoría de origen hispano, emitió el veredicto después de tres horas de deliberaciones.
Posada Carriles, de 83 años, se abrazó a sus tres abogados que estallaron en júbilo en la sala del tribunal al escuchar el veredicto, después de un juicio de trece semanas.


"Cada vez que el jurado tiene un caso no se puede predecir lo que decidirá, pero respetamos lo que decidan", dijo el fiscal federal Timothy Reardon, quien junto a los otros fiscales se mostraba sombrío.


En tanto, el Gobierno de EU dijo que está "obviamente decepcionado" por el veredicto de un jurado en El Paso (Texas), que declaró no culpable a Luis Posada Carriles, después de trece semanas de juicio.


"Obviamente estamos decepcionados por la decisión de absolver al señor Posada de los cargos en su contra. Sin embargo, respetamos el veredicto del jurado y valoramos el servicio del jurado durante este largo y difícil juicio", dijo a Efe Dean Boyd, portavoz de la división de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia.

 

Terrorista, mentiroso, pero…
El cubano-venezolano afrontaba las acusaciones porque presuntamente mintió en su solicitud de asilo político y ciudadanía estadounidense.


El jurado lo absolvió de cargos de perjurio en los que la Fiscalía Federal lo acusaba de negar su supuesta participación en los atentados con explosivos en Cuba, en 1997, donde murió un turista italiano.


Aunque el cubano-venezolano no afrontaba cargos por esos ataques, los fiscales federales intentaron probar que habría mentido sobre ese asunto en su audiencia de asilo, en 2005.


El ex agente de la CIA también fue declarado inocente de cargos de obstrucción de procedimiento por supuestas ofensas relacionadas con terrorismo internacional, de las acusaciones de supuestamente mentir en su entrevista de naturalización sobre su ingreso al país, y por negar que habría utilizado un alias y un pasaporte expedido por el Gobierno de Guatemala.


Posada Carriles dijo que ingresó vía terrestre a través de la frontera de Matamoros (México) con Brownsville, ayudado por un "coyote" (traficante de personas).


La Fiscalía sostuvo que llegó por mar a Florida desde Isla Mujeres (México).
El cubano-venezolano, que es reclamado por Cuba y Venezuela por terrorismo, afrontaba las acusaciones por supuestamente mentir en su solicitud de asilo político y de ciudadanía estadounidense.


Además de las acusaciones que le hacen Cuba y Venezuela, que incluyen su presunta participación en un atentado contra un avión comercial cubano en 1976 que dejó 73 muertos, Posada Carriles fue condenado en 2004 a ocho años de cárcel en Panamá por cargos contra la seguridad colectiva y falsedad de documentos, pero fue indultado el mismo año.

 

Conspira desde los años 60
Posada Carriles empezó a conspirar contra el régimen castrista desde los años 60, y según sus propias palabras, protagonizó varios intentos de asesinato contra el líder cubano Fidel Castro.


Nacido en Cienfuegos, Cuba, el 15 de febrero de 1928, Posada Carriles se alistó en 1961 como voluntario para invadir la Bahía de Cochinos, pero no llegó a entrar en combate.


Luego fue adiestrado en operaciones de inteligencia en el Ejército de Estados Unidos, tras lo cual viajó a América Latina, donde trabajó para los servicios secretos de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Chile y Argentina.
Documentos estadounidenses demuestran que Posada Carriles trabajó para la CIA desde 1965 hasta junio de 1976.


También ciudadano venezolano, Posada Carriles fue encarcelado en ese país en 1976 por la voladura del avión cubano.


Fue absuelto, y mientras esperaba la resolución de una apelación se fugó de la cárcel en 1985 y luego escapó de Venezuela.


En 2000 fue sentenciado a ocho años de cárcel en Panamá, por intentar asesinar allí al entonces presidente cubano Fidel Castro. Cuatro años después fue indultado por la entonces presidenta Mireya Moscoso, en el último día de su mandato.


"Ha prevalecido la justicia, pese a que la dictadura cubana envió testigos para destruir la credibilidad de esta persona y para denigrar a la comunidad cubana en Estados Unidos", dijo Ninoska Pérez-Castellón, dirigente del Consejo por la Libertad de Cuba, con sede en Miami, a la AFP.