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La planta de tratamiento de aguas residuales en la capital se mostró como la panacea para salvar el lago Xolotlán. Hoy la realidad demuestra que los esfuerzos han sido insuficientes, ya que sin una política ambiental la población continúa botando la basura en los cauces.


Se calcula que a la planta de tratamiento mensualmente entran dos millones quinientos mil metros cúbicos de agua, lo cual representa el 60% de las aguas generadas desde las partes altas de toda Managua.


Los drenajes pluviales

El otro 40% no recibe ningún tipo de tratamiento y es descargado directamente en el lago, ya que acarrea las aguas de los drenajes pluviales.


Esto, unido a la baja altura de los muros y de los puentes de contención en los vertederos de basura, provoca las inundaciones en época de lluvias y el arrastre de desechos sólidos hacia el lago Xolotán.


Alejandro González Bolaños, ingeniero y especialista en calidad ambiental, explica que aquí se está incubando un desastre ambiental de gigantescas proporciones.
“Cada vez que llueve, Managua está desprotegida porque todos los drenajes están atascados de basura. Eso provoca que los desechos sean arrastrados al lago, junto a gran cantidad de lodo que se asienta como sedimento en el lago”, indica el ingeniero González.


El otro problema es que la planta de tratamiento no absorbe los desechos sólidos de las industrias, las cuales vierten hidrocarburos y solventes directamente en el Xolotlán.


No cumplen Ley de Calidad de Agua
“Esto de salvar el lago Xolotlán es una falacia porque las autoridades saben que no todas las aguas llegan a la planta, y que existe un gran porcentaje de conexiones ilícitas que vierten las aguas negras en el drenaje pluvial y no en el sanitario. Aquí no se está cumpliendo la Ley de Calidad de Agua”, critica González.


La Ley de Calidad de Agua establece que toda empresa debe tener una planta de tratamiento para evitar que las aguas que desecha acarreen contaminación a los cuerpos de agua. También establece los estándares a seguir para verter cualquier sustancia en un cuerpo de agua.


Plantas de transferencias no cumplen estándares
Las plantas de transferencia de basura reflejan una triste realidad, ya que ninguna cumple con los requisitos ambientales.


“Lo peor del caso es que las plantas de transferencia son creadas sin cumplir con los estándares necesarios, aún cuando con una mínima inversión de 20 mil dólares se garantizaría que los muros sean los suficientemente altos para que el agua no se rebalse. Tampoco existe un área de reciclaje ni una barrera para evitar que la basura caiga al cauce”, explica el ingeniero González.


No hay estrategia de reciclaje
El otro agravante está en que en Nicaragua no existe una estrategia de reciclaje que permita que los desechos plásticos como las botellas sean reutilizados.
Tampoco hay una política destinada a utilizar el lodo que es separado por la planta de tratamiento, el cual por sus componentes orgánicos, sería un excelente abono para los cultivos agrícolas.


Instituciones reguladores al margen
Tal como explica la licenciada Maura Paladino, responsable de aguas del Centro Humboldt (Asociación civil por la promoción del desarrollo territorial y la gestión ambiental en el país), no existe una política de Estado que articule el trabajo de las instituciones encargadas de la protección ambiental.


“El problema es que aquí se impulsan acciones curativas no preventivas, ya que las estrategias van encaminadas a atender el problema, no a crear conciencia en la población sobre la necesidad de no botar basura donde le parezca. Y a la larga, esto es mucho más caro”.


El gran nivel de deforestación en la subcuenca del lago de Managua y el aumento de las urbanizaciones en torno de la ciudad capital, es otro de los factores que impiden que el saneamiento se convierta en una realidad.


Urge tomar acciones inmediatas
Camilo Lara, master en Ciencias Ambientales, Presidente de Fonare
(Foro Nacional de Reciclaje) y SOS Ambiente, señala que se necesita tomar acciones inmediatas.


“Urge que la norma técnica ambiental NTON encuadrada por el MIFIC (Ministerio de Fomento, Industria y Comercio), aplique las sanciones que la Ley establece cuando existen vertederos de basura ilegales. También es necesario que se obligue a las empresas a que quemen el aceite a temperaturas elevadas para que no lo viertan en el lago, y que se regule el trabajo de los talleres de mecánica y las textileras”, explica el Lara.


Este también explica que en la estrategia de educación también se debe incluir la importancia de no verter metales pesados en el lago Xolotlán, ya que no tiene la capacidad para procesarlos, y recomienda el uso de la fitorremediación (remediación del suelo a través del uso de hongos y micorrizas).


Necesitamos una adecuada recolección de basura
Milton Camacho, ecólogo y asesor de la Red de Jóvenes Ambientalistas también explica que se debe brindar un servicio de recolección adecuado para evitar que las personas usen esto como justificación para botar la basura en los cauces y usar a la población organizada.


“Yo creo que los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), son una buena alternativa para impulsar acciones de limpieza y talleres de capacitación a los pobladores . También es necesario que instituciones como la Alcaldía de Managua, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y la Autoridad Nacional del Agua, (ANA), mantenga una estricta vigilancia a través de inspectores que hagan que las leyes se cumplan”, aconseja Camacho.

Propuestas de solución
Camilo Lara da las siguientes recomendaciones para evitar que el lago Xolotlán se convierta en un recuerdo para las generaciones futuras.


Enacal, Marena y la municipalidad deben hacer esfuerzos tangibles de supervisión y control de la basura y erradicar los vertederos ilegales.


Hacer un diagnóstico de los barrios costeros para ver cuáles no tienen alcantarillado y letrinas, ya que contaminan el manto acuífero.


Aplicar el Decreto Presidencial  que establece que las zonas ubicadas a una distancia de menos de dos kilómetros (de la costa del Xolotlán) son inhabitables.
Crear cortinas de árboles en las zonas cercanas al lago y reforestar la cuenca.
Controlar las urbanizaciones y el despale indiscriminado.


Aplicar drásticamente las ordenanzas municipales y las multas establecidas por la ley.