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La viuda de José Gabriel Garmendia, Elvin Gadea, demandó una mayor y más precisa investigación acerca de la muerte de su esposo, y cuenta, basada en testigos que estaban en el lugar, que el primer balazo disparado hacia la cocina donde estaba la víctima, sonó como si se trata de un triquitraque.

Este hecho fue lo que provocó la alerta en “Yajob”, quien se levantó de donde estaba tomando café tras escuchar un sonido que tanto él como la cocinera lo atribuyeron, en un principio, a una explosión natural de la leña en el fuego.

Un arma de poco alcance
Según expertos  militares, el sonido de una bala representa entre 160 a 170 decibeles, y con silenciador, la adaptación de un tubo anillado para contraer gases, puede reducir el mismo hasta un mínimo de 117 decibles, que sumado a la velocidad y en campo abierto, puede pasar hasta inadvertido.

Según las investigaciones de la Policía, a las cuales no ha tenido acceso ningún familiar de Garmendia, y que su viuda rechaza por “no ser satisfactorias”, al alzado en armas lo mataron con una carabina calibre 30, arma cuya bala tiene un peso de 7 gramos, con una velocidad inicial de 600 metros por segundo, una energía de mil 190 julios, con un alcance efectivo de 180 metros como máximo.

Los expertos militares estiman que esta arma no es muy efectiva en términos de alcance, pues durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizada como arma ligera para tropas de exploración, ayudantes de artillería y misiones no frontales.

Todo confuso
La señora Gadea cree que “todo está confuso, hay muchas versiones acerca de la muerte de ‘Yajob’ y no se ha aclarado nada”, expresa, pese a que las autoridades han dado por aclarado el caso.

Según Gadea, “los testigos dicen que “Yajob” se levantó del lugar donde estaba escuchando las noticias, que estaba bebiendo café, que cuando lanzaron el primer balazo se escuchó como que un triquitraque, y que la mujer que estaba en la cocina le preguntó si había escuchado eso y él dijo no saber, entonces se paró en la puerta y fue cuando le dieron el otro balazo”.

Según lo que le han contado, “la cocinera salió a avisar al dueño de la casa que habían tirado a ‘Yajob’, que el hombre llegó y le preguntó qué le había pasado, entonces el dijo: ‘Me jodieron’”.

Murió en camioneta de “Kalimán”
Según la viuda de Garmendia, “eso fue a las seis de la mañana, y lo sacaron hasta como a las 11:00, primero un comando lo socorrió, luego un señor de apellido Pineda, luego en la comarca El Cedro lo auxilió Simeón Aguirre, comandante “Kalimán”, el primero con ese seudónimo en la contra, y fue hasta que se acercó, que confirmó que se trataba de “Yajob”.

Este le pidió que lo llevara a una clínica privada, pero como no hay, “Kalimán” le ofreció llevarlo al Centro de Salud, pero a los pocos minutos murió.

“Cuando comprobaron que  murió lo llevaron a la Policía, llevaron la mochila con sus pertenencias, y ahí le quitaron todo y lo dejaron en calzoncillos. En el Centro de Salud intentaron sacar la bala pero yo me opuse”, cuenta Gadea.

La exhumación
La viuda de Garmendia se quejó de la forma como actuó la Policía al decidir por su cuenta exhumar los restos de su esposo. “Yo no la autoricé, pasaron sobre su familia, nosotros dijimos que no y ellos decidieron que sí al final. Lo sacaron a las 5:00 de la mañana, y cuando llegamos al cementerio ya se lo habían llevado a Managua, seguimos hasta ahí, solo vimos que lo pasaron a un cajón de zinc y lo sellaron, para luego dar su versión de los hechos”, se quejó Gadea.