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La “Villa Miguel Gutiérrez” era conocida en sus inicios como “Villa Esperanza y Reconstrucción”, en un principio se llamaba así porque se construyó en 1973 (un año después del terremoto). Es una de las primeras colonias de la década de los años 70.

La mayoría de las viviendas ya no poseen su diseño original, pues muchos de los pobladores fueron realizando mejoras a sus casas para que adquirieran un toque de modernidad.

Como en cualquier colonia, sus residentes cuentan con los servicios básicos necesarios y vigilancia privada en algunos andenes, además, posee un pequeño establecimiento de verduras, lugar donde se abastecen de todos los productos necesarios para el hogar, sin necesidad de ir a los mercados de la capital. El mercadito local se encuentra ubicado en la segunda etapa.

Andenes sin capa de cemento

En la colonia lo más notorio es la necesidad de revestimiento de concreto en sus andenes, ya que desde su construcción nunca han sido mejorados o reparados, por lo tanto, aún permanecen de tierra. Según pobladores, varias personas han llegado a prometer muchas veces que se mejorarán estos lugares, pero todo ha quedado en palabras.

“Es lamentable que después de tantos años de existencia que tiene la colonia tengamos que estar aguantando polvo, ya se han enviado cartas, se ha hablado con representantes, y nunca cumplen con el mejoramiento de los andenes; necesitamos que vengan a asfaltar, a adoquinar o a revestir con cemento estos lugares”, dijeron varios pobladores.

Alcantarillas sin tapas y con basura

Otro problema en la “Miguel Gutiérrez” es que varias de las alcantarillas se encuentran sin la tapa, lo que representa un serio peligro para las personas que transitan por el lugar, además, son un foco de contaminación porque se encuentran llenos de basura.

María Escobar Pereira, habitante, dijo que las alcantarillas están prácticamente de adorno porque no sirven en época de lluvias, pues es mucha la cantidad de basura y de tierra en su interior.

Delincuencia, “un dolor de cabeza”

Por otro lado, la delincuencia está generando inconformidad entre los pobladores, esto porque agrupaciones juveniles llegan provenientes de barrios aledaños a realizar asaltos a cualquier hora del día.

Néstor Balmaceda Lumbí, habitante, dijo que algunos grupos han llegado a cometer robos a bordo de motocicletas, hecho que tiene atemorizados a muchos locales porque no sienten la seguridad de movilizarse tranquilamente por las calles.

Carlos Ponce Balladares, vigilante del sector, comentó que hay un alto grado de delincuencia en la zona, y los delitos que más ocurren son robos con intimidación y con fuerza, además, hay constantes chapeos de vehículos y robos en las viviendas.

“Los ladrones cometen sus fechorías a cualquier hora, y la Policía viene “a la muerte de un obispo”, por eso lo que necesitamos aquí es un patrullaje policial más frecuente”, dijo Ponce.

Néstor Balmaceda Lumbí dijo que cuando el tráfico se incrementa en el cruce donde está el semáforo cercano a la colonia, la calle principal de la zona es utilizada como desvío para autos y buses, que circulan a gran velocidad.

“Además de este problema, como la calle principal no tiene ninguna curva, hay motociclistas que llegan a practicar como que están en competencia, lo que representa un serio peligro para los niños y los ancianos. Por eso se necesita un reductor de velocidad”, aduce Balmaceda.

 

"Creo que lo que más necesita la zona es que la Policía haga más presencia, ya que las farmacias y las abastecedoras".

Carlos Ponce Balladares

Vigilante

 

"Hay que poner un reductor de velocidad en la calle principal, para que los automóviles dejen de transitar a altas velocidades".

Néstor Balmaceda Lumbí

Habitante.

 

Suficientes rutas

Unidades de siete rutas circulan por la colonia

1 Colegios

1 Puesto médico

1 Iglesia

1 Distrito policial