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Conformada por cuatro calles y recordada por albergar la famosa “Diplotienda” en la década de los 80, el reparto Serrano ahora es un conglomerado de casas con apenas ocho familias, ya que el resto del vecindario está conformado por negocios y hasta sedes diplomáticas, como el consulado de Costa Rica.

Enclavado en el llamado “nuevo centro de Managua”, el reparto Serrano fue una de las zonas urbanizadas más nuevas de la capital preterremoto, la cual, en sus inicios fue construida para personas de clase media alta.

Como el reparto abarca un territorio limitado y no cuenta con numerosos servicios como colegios, centros de salud, casas comunales, ni iglesias, pero por otro lado posee negocios de todo tipo entre los que destacan clínicas privadas, bodegas, oficinas de gobierno y comiderías, entre otras.

Reparto “tragado” por negocios

El reparto Serrano solía ser un lugar habitado por numerosas familias, pero hoy en día son pocos los colonos que han decidido quedarse a vivir, a tal punto que prácticamente son entre 8 y 10 familias las únicas que habitan la zona. El éxodo se debió, según algunos pobladores, al desorden y un incremento en la delincuencia.

La molestia se generó cuando el consulado tico se instaló en el lugar y trajo consigo a muchos vendedores, los cuales propiciaron el caos en el lugar.

Dichos vendedores comenzaron a instalarse con ventas de comidas, gaseosas, fotocopiadoras, estudios fotográficos improvisados y alquiler de teléfonos, lo que cambió el panorama de los que viven en las cercanías porque todas las aceras de la zona fueron tomadas por estas personas sin que la Policía u otra institución los regularan, afectando la libre circulación peatonal y vehicular.

Los problemas

El doctor Juan Herrera Salazar, director de la clínica del Asma y la Alergia y habitante del reparto, explicó que en un inicio a los pobladores les afectó la instalación del consulado costarricense por los constantes altercados, pero el problema se ha solucionado desde que un comité organizado por los colonos se reunió con la alcaldía para exponerle sus inquietudes, logrando de esta forma que la comuna controlara el desorden.

“También se está muy conforme con la Policía, ya que los oficiales pasan patrullando la zona cada hora, acción que transmite mucha calma a todos los habitantes, además los vigilantes de los muchos negocios del reparto brindan vigilancia en el sector”, dijo Herrera.

Parque destruido

Lo que hace años solía ser un bonito parque infantil que adornaba el reparto, en la actualidad se ha convertido en un desolado y sucio predio baldío, debido a que los delincuentes de los barrios cercanos se han robado todos los juegos infantiles, los pilares decorativos, las luminarias, las mallas y hasta las bancas de cemento.

Según vendedoras del lugar, el parque está descuidado y desprovisto de mantenimiento desde hace más de ocho años, supuestamente porque la alcaldía no tiene presupuesto para reparar el sitio.

“Si repararan el parque sería algo bueno para los vendedores, porque la gente se sentiría atraída por comer en el sitio, pero en estas lamentables condiciones la afluencia de personas es mínima, hasta los pocos niños que viven en el reparto dejaron de venir a jugar”, dijeron comerciantes.

 

Parque en penumbras

Las comerciantes explicaron que los delincuentes operan en el parque en horas de la noche porque el lugar queda en penumbras a partir de las 6 de la tarde. “Como hay árboles y monte que crecieron bastante, ahí se llegan a esconder los ladrones para esperar a quien robar”, dijo un vecino.
En cuanto a la basura, los comerciantes explicaron que la misma soledad del parque ha propiciado que personas, comerciantes y hasta empresarios que viven o trabajan en el reparto manden a tirar sus desechos en el lugar, ocupándolo como un botadero clandestino.

 

"Sería bueno que repararan el parque pues está sin mantenimiento desde hace muchos años".

Juan Herrera Salazar
Doctor