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La colonia “Miguel Bonilla Obando”, fue conocida en sus inicios como “Colonia Zogaib”, la cual era habitada exclusivamente por militares activos durante la dictadura de los Somoza.

La preocupación constante de algunos colonos es que la colonia se encuentra localizada exactamente al pie del cerro Mokorón, donde atraviesa una falla sísmica.

La falla es conocida como “Zogaib”, la cual inicia desde la rotonda Cristo Rey y termina en las inmediaciones de la UNAN-Managua, en el Recinto Universitario “Rubén Darío”, lo que podría perjudicar en gran medida a la colonia, en caso de ocurrir un sismo fuerte.

De acuerdo a estudios realizados con anterioridad, en el lugar por donde pasa esta falla geológica se debería limitar la construcción de obras estructurales como mercados cerrados, edificios industriales, etc., pero esta situación no ha afectado el crecimiento poblacional ni estructural, pues en la colonia se puede observar la increíble evolución que ha tenido la mayoría de las viviendas en el transcurso de los años, ya que las viviendas han sido rediseñadas con estilos modernos.

Vigilancia privada por falta de policías

Cabe resaltar que en la colonia se paga vigilancia privada, la iniciativa fue tomada por los colonos, debido al aumento de la delincuencia en la zona, según los pobladores, debido a la ausencia de patrullaje policial.

“A la colonia entran vagos de los barrio “Chorizo” y “Jocote Dulce”, estos sujetos arrebatan las pertenecías a los niños y jóvenes de aquí; además, cuando comienzan las clases en la UNAM, los estudiantes se convierten en sus víctimas preferidas”, dijo Sandra García Calero, habitante del lugar.

García manifestó que los puntos más peligrosos de la colonia son el puente y el parque: “En el parque se llegan a sentar jóvenes con machete y armas de fuego para intimidar a las personas que pasan por el lugar, esto sucede después de las siete de la noche”.

Manifestó que el parque se ha vuelto peligroso ya que ha sido descuidado por las autoridades municipales; por lo tanto, ya los niños casi no llegan a divertirse al lugar, hecho que ha estimulado a los antisociales para ocupar el lugar para llegar a consumir licor y drogas, además de cometer sus fechorías.

“Es necesario que le den mantenimiento y vigilancia al parque, porque ya ni los juegos infantiles sirven, quizás rehabilitando el lugar se vuelva sano otra vez.

Por otro lado, es necesario mayor presencia policial para evitar la ola de asaltos que hay en la colonia, dijo García.

Buses compiten por pasajeros

“Las competencias entre las rutas de transporte urbano 168 y 111 también son un problema en la colonia, ya que por competir quien es el que lleva más pasajeros o cuál es el que llega a la terminal más rápido, transitan a gran velocidad en sus angostas calles, exponiendo la vida de los transeúntes y de los niños que van a clases, o simplemente van a la venta”, dijo García

Manifestó que este problema ocurre todos los días, a pesar que los pobladores instalaron reductores de velocidad en todas las calles de la colonia para evitar la competencia de los buseros.

“Los pobladores necesitamos que las autoridades correspondientes regulen a estos conductores de buses, pues están poniendo en peligro la vida de las personas de la vecindad con sus actos irresponsables”, dijo García.

Bares destruyen la paz

Por otro lado, pobladores que no quisieron ser identificados, dijeron que los bares que se encuentran frente a la cancha interfieren el sueño y descanso de los habitantes, por lo que piden a las autoridades edilicias y policiales regulen el horario en estos sitios.

“A cada rato se arman pleitos con machetes, hay peleas y robos en esos bares, hay de todo; el colmo es que los borrachos llegan a orinarse en el muro de las casas de la colonia”, dijeron los pobladores.

 

Pulmoncito verde

En la colonia “Miguel Bonilla” se encuentra el cerro “Mokorón”, conocido como el último pulmoncito verde capitalino, en el cual habitan cerca de 156 especies de animales, y se encuentran decenas de distintas especies de árboles. Es un área vital para la recarga del acuífero subterráneo para agua potable.

La Laguna de Tiscapa es abastecida superficial y subterráneamente por tres fuentes, el cauce de San Isidro de la Cruz Verde, el de Los Duarte y el de Jocote Dulce. En medio está el cerro Mokorón, jugando su papel de zona de recarga de agua.

Durante la dictadura somocista, la Guardia Nacional lo convirtió en un centro de torturas y asesinatos; su construcción se debió a su vista y localización estratégica.

Actualmente el cerro Mokorón está siendo protegido por diferentes organizaciones ambientales, con el propósito de evitar su destrucción y despale.

 

"Necesitamos mayor presencia policial en la colonia para que controlen la imprudencia de los buseros y los constantes asaltos".

Sandra García Calero

Habitante

 

Buses compiten por pasajeros

Las "competencias" entre los choferes de las rutas 168 y 111 también son un problema en la colonia, ya que por lograr quién es el que  lleva más pasajeros o el que llega a la terminal más rápido, exponen muchas vidas.