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El reparto San Antonio, o mejor conocido como “Las Palomeras”, es uno de los barrios más antiguos de la capital y es parte de la iconografía de la Managua clásica. Años después del terremoto de 1972, fue construido en un espacio reducido que aglomera además de las viviendas horizontales, cuatro edificaciones de cuatro plantas, una cancha deportiva, un parqueo para los colonos y un pequeño parque.

Según pobladores el sector es un símbolo de la vieja Managua, el bloque de edificios sobresale un tanto en la horizontalidad de la capital. Estos apartamentos fueron entregados a trabajadores del gobierno de los años 80 y se les certificó como construcciones antisísmicas.

Los apartamentos cuentan con 3 cuartos, 1 servicio higiénico, sala, comedor, cocina y área de lavado, cualidades que los convierten en sitios espaciosos y cómodos para familias pequeñas.

Blanca García, habitante de uno de esos apartamentos, dijo que lo único que comparten en el edificio con los demás inquilinos son las escaleras para acceder a sus respectivos hogares. “Vivir en el último piso te da cierta ventaja porque hay mas privacidad”, asevera.

Falta de agua, el gran problema

García manifiesta que durante mucho tiempo los habitantes del penúltimo y último piso han carecido de agua potable, la que falta desde tempranas horas de la mañana y se reactiva después de las cuatro de la tarde.

“Este problema se da porque el bombeo es con poca fuerza y los últimos departamentos somos los que sufrimos las consecuencias, por eso pedimos a las autoridades correspondientes nos ayuden a solucionar este inconveniente que hemos sufrido por años”, dijo García. El problema, sin embargo, también se extiende a las casas que no ocupan los cuatro edificios.

Parqueo a oscuras

Por otro lado, García manifestó la necesidad de instalar luminarias en el parqueo, pues en el lugar la mayoría de los vecinos llegan a estacionar sus automóviles y en horas de la noche corren el riesgo que los antisociales chapeen los mismos.

“Antes habían luminarias en ese punto, pero trabajadores de Unión Fenosa vinieron a quitarlas porque instalarían nuevos postes, ahora no hay luminarias ni cables, solo los postes”, dijo García.

Delincuencia “se ha calmado”

Por su parte Manuela Guevara Campos, habitante, dijo que el sector ahora es sano porque la delincuencia se ha venido “extinguiendo”. “A veces se dan sus casos, de forma esporádica, pero nada grave”.

Expresó que el patrullaje de la Policía Nacional ha sido de vital importancia para el control y la erradicación de la delincuencia en el sector, además algunas personas que prestan los servicios de vigilancia privada también han contribuido a mantener el reparto tranquilo y sin actos delictivos.

"El reparto es un lugar muy limpio, pues el camión que recolecta la basura pasa con normalidad tres veces a la semana”. Manuela Guevara Campos,  habitante.

"Deberían instalar cuanto antes las luminarias en el parqueo, porque en la noche el lugar es muy oscuro y los autos pueden ser chapeados”. Blanca García, habitante.