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La colonia Molina es un caso muy especial en la capital, esto porque está conformada simplemente por una calle y 17 casas que se encuentran a ambos lados de la misma. Los terrenos donde fueron construidas las viviendas eran propiedad de una familia de apellido Molina, algunos de cuyos miembros eran militares en tiempos del somocismo en los años 60 y todo el terreno alrededor eran montes.

Rebeca Núñez Ríos, habitante, comentó que todos los pobladores de la colonia tienen acceso a los servicios de agua potable, luz eléctrica, entre otros beneficios. Comentó que en años anteriores las viviendas se inundaban en época de invierno, esto porque las casas están ubicadas en una zona baja y las corrientes que venían de las zonas altas afectaban el sector, inundándolo.

“Aquí todos los pobladores teníamos el mismo problema con las inundaciones en época de lluvias, pero todo se solucionó gracias a que la alcaldía pavimentó la calle y puso en un nivel más alto la construcción, acción que eliminó el problema con las corrientes”, dijo Núñez.

Comentó que el camión recolector de basura pasa los días que le corresponde y pese a que la colonia cuenta solo con una calle, que es angosta, el camión entra sin ningún inconveniente a brindar el servicio.

“Creo que los pobladores de la colonia vivimos en un pequeño oasis y no nos hace falta nada, tal vez los únicos problemas que se pueden detectar son algunos baches en la calle, que fueron ocasionados por la empresa que vino a instalar las tuberías y nunca llegaron a recarpetear dichos puntos”, finalizó Núñez.

Delincuencia alarmante

Por otro lado, Martha González Rivas, pobladora, dijo que los residentes se encuentran alarmados ante la creciente ola de delitos que se han dado en la colonia, casos que mantienen en zozobra a todos los habitantes.

“Hace poco ingresaron unos sujetos desconocidos a bordo de un vehículo y amenazaron al dueño de la última vivienda de la colonia con un arma de fuego para llevarse los enseres de su casa, en otras ocasiones también han ingresado antisociales a las viviendas en horas de la noche arrasando con todo lo que encuentran a su paso”, dijo González.

Explicó que muchos de estos jóvenes son parte de grupos juveniles, que han comenzado a amenazar con armas de fuego a los vecinos con el objetivo de intimidarlos y chantajearlos para que no se manifiesten o los denuncien ante las autoridades.

“Antes la colonia era muy sana, ahora están entrando muchos jóvenes a alterar el orden, lanzar piedras, agredir verbalmente a los colonos e intimidarlos para realizar sus delitos a cualquier hora del día”, comentó González.

“Nosotros entendemos que hay lugares donde la delincuencia es mayor, pero nos gustaría que la Policía realizara patrullajes seguidos en el sector para garantizar la integridad de todos los colonos que estamos siendo afectados por estas agrupaciones delincuenciales”, finalizó González.

 

Se rompió tranquilidad

Hasta ahora el sitio era tranquilo, pero ha sido invadido por grupos pandilleros que ponen en zozobra a los vecinos.

 

"Lo preocupante con la delincuencia es que se están formando “pandillitas“ bastante violentas y todos portan armas de fuego para intimidar y agredir a sus víctimas".

Martha González Rivas
Pobladora