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El barrio capitalino San Luis fue conocido en un inicio como Barrio Silva, esto porque los terrenos donde fueron construidas las viviendas de la zona eran propiedad de la familia Silva, quienes donaron una parte de los terrenos y vendieron otra porción de tierra.

Gloria María Centeno viuda de Lezama, habitante por más de 50 años del barrio, dijo que al principio todo era prácticamente monte, pero cuando las primeras personas comenzaron a llegar la situación cambió, y poco a poco el lugar fue llenándose de casas y modernizándose.

“Al principio tener agua o luz eléctrica era un sueño, los pobladores comenzamos a abastecernos del líquido a través de un pozo privado, la luz se instaló gracias a que los habitantes cooperamos con dinero para que se realizara la colocación de los postes, y poco a poco los mismos pobladores cambiamos el panorama”, dijo Centeno.

Lugar próspero

Lo que antes fue un punto casi inhabitable, hoy es una zona próspera, un punto de referencia y cobijo de diferentes negocios que han crecido por su proximidad con la Carretera Norte, sus pobladores aducen que en el sector se puede encontrar desde una farmacia, un taller, una industria y una universidad privada, hasta un puesto de zapatería, que hace único y variado el barrio.

El lugar tiene acceso a varias zonas de la capital, gracias a que su red vial se encuentra en buenas condiciones y el acceso es fácil por cualquier punto. Además, los pobladores no ven interrumpidos los servicios básicos en ningún momento, a diferencia de muchos otros puntos de Managua.

La zapatería, un oficio casi extinto

Álvaro Calero, quien vive en San Luis, dijo que desde hace mucho tiempo se dedica a la zapatería y a la elaboración de fajas, oficio que ya no es tan rentable como antaño, porque con el aumento en los precios de los materiales, la ganancia es poca.

“Ahora solo elaboro fajas, porque es a lo que se le puede sacar ganancias; la reparación y la elaboración de calzado ya no, porque con la entrada de calzado importado a bajos costos, nadie quiere reparar y mucho menos dar a hacer un par de zapatos como lo hacían antes”, comentó Calero.

Comentó que el margen de ganancia en la zapatearía es poco, y la gente no aprecia el arte que tiene elaborar un calzado, “el margen de ganancia puede ser diez pesos, y uno tiene que hacer valer su trabajo, se tiene que ver la fineza y la calidad con la que trabaja la persona, pero, lamentablemente, nada de eso se toma en cuenta hoy en día”.

Problema con la basura

El parque de San Luis fue reparado y pintado por la comuna capitalina en meses recientes, tal esfuerzo por mantener estético e higiénico el barrio no fue valorado por algunos pobladores y carretoneros, pues al costado del parque se ha formado un botadero ilegal que incomoda a los habitantes. Además, el problema se ha ido extendiendo.

Claudia Pérez Pérez, habitante, dijo sentirse incómoda con este nuevo botadero ilegal, porque expone a problemas de salud a los niños y a los jóvenes de los colegios cercanos, y a los que quieran llegar al parque a descansar o a divertirse.

“Ese punto es una cochinada, ahí llegan a botar de todo, el olor es terrible e insoportable. Ahí queman la basura sin importarles que hasta animales muertos se encuentren revueltos, esto puede generar problemas de salud en los niños y un brote de enfermedades de todo tipo, porque los zancudos también se han alborotado”, manifestó Pérez.

Delincuencia y falta de luminarias

Por otro lado, Adriana Pérez Altamirano, habitante, explicó que la situación con la delincuencia es poca en horas de la mañana, el problema es cuando cae la noche, porque los delincuentes hacen de las suyas.

“Aquí tenemos que cerrar las puertas a las 8:00 p.m., en el parque se pone un grupito a planear en qué casa meterse o a esperar a alguien que pase para robarle sus pertenencias. Estos asaltos se dan porque no hay muchas luminarias en el sector y hay muchos sitios oscuros”, comentó Pérez.

“La Policía realiza patrullaje constante, ayuda a la población y vigila a toda hora, el problema está en que de otros barrios llegan a alterar el orden, y como nadie los conoce es difícil ayudar a la

Policía con su captura, ayudaría mucho a la zona la instalación de más luminarias”, finalizó Pérez.

 

"El basurero ilegal junto al parque pronto se convertirá en un foco de enfermedades que afectará a los niños del barrio", dijo

Claudia Pérez Pérez, habitante.

 

"La delincuencia se ha incrementado por la falta de alumbrado público, es necesario que se encarguen de instalar luz en los puntos más oscuros".

Adriana Pérez Altamirano

Habitante