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“¡Muévanse para atrás. En medio está vacío. No se queden en las barras electrónicas porque las bloquean, páguenme y móntense por la puerta de atrás. No se queden estorbando la pasada!” Son solo algunas de las frases que los habitantes de Managua escuchan diariamente cuando abordan una unidad del transporte colectivo, sobre todo en las horas “pico”.

El servicio del transporte urbano colectivo en la capital sigue siendo malo, a pesar de que el Gobierno recientemente anunció que ya completó la renovación de toda la flota vehicular de este sector.

Montarse a un bus es una odisea todos los días. Los usuarios tienen que cuidarse para que los ladrones no les roben sus pertenencias en los buses, y la alegría que se generó con la llegada de los nuevos buses terminó pronto, porque la situación continúa igual.

En las unidades se escuchan preguntas como: “¿Si hay buses nuevos, por qué no cambian también a los conductores? ¿Se pueden traer conductores rusos? Por lo menos a ellos no les entenderíamos sus vulgaridades”, son, entre otras, observaciones populares que reflejan la calidad del servicio a bordo.

Melba Sorto, usuaria del transporte colectivo de la capital, dijo que las unidades siempre han sido un “relajo”, porque los conductores no respetan a los pasajeros y siempre hacen su voluntad.

¿De qué sirven los buses nuevos, si siempre dejan a esos conductores viejos verdes malhumorados?, se preguntó.

“Cada vez que abordo una unidad me quedo asustada por el caos, se miran patadas, golpes, empujones y agresiones verbales; todo porque los transportistas dejan subir pasajeros por delante y atrás”, expresa Sorto.

La usuaria añadió que los conductores a menudo tratan groseramente a los pasajeros cuando estos se ubican en medio de las barras electrónicas, aduciendo que así se les bloquea la marcación y que luego ellos son perjudicados a la hora de entregar cuentas.

Explicó que estos hechos se dan porque la Policía es muy complaciente con los conductores de buses, ya que aunque vayan con exceso de pasajeros siguen subiendo personas, aunque un policía de Tránsito esté vigilando.

En tanto, Félix Gutiérrez Suárez, otro usuario del transporte urbano, dijo que los buses nuevos vinieron para mejorar, modernizar y brindar mejor servicio a la ciudadanía, pero esto no se ha logrado y consideró que, por el contrario, lo poco moderno que traían los buses, que eran los timbres, los han quitado porque a los conductores les afectan sus “sensibles oídos”, pero no dicen nada cuando manejan con música estridente a todo volumen.

“Las autoridades correspondientes deberían reinstalar los timbres, porque son muy útiles. Además, al fin y al cabo el pueblo paga por esas unidades”, dijo Gutiérrez.

Por su parte José Duarte, otro ciudadano que utiliza el transporte colectivo, señaló que es usual que los buses vayan con exceso de pasajeros, ya que nadie quiere quedarse cuando va tarde a su casa o al trabajo.

“Seamos realistas, nadie quiere que se le vaya una ruta y esperar otra, o esperar hasta que una no pase llena. Todos queremos irnos rápido, sin importar como vayan, eso ha sido así desde hace muchos años y no va a cambiar”, aseveró Duarte.

Buseros se defienden

Por su parte Alberto Díaz López, conductor de las Rutas 110 y 120, explicó que muchas veces los agredidos son los conductores, ya que hay personas que por viajar apuradas van ofendiendo e insultando al conductor.

“A veces muy de mañana tenemos que escuchar insultos a nuestras madres, tenemos que aguantar borrachos, gente pleitista, mal educada y gritos. Nunca miran todo lo que los buseros tenemos que aguantar”, dijo Díaz.

Explicó que los conductores tratan de evitar que los buses vayan con exceso de pasajeros, pero muchas personas no obedecen y se van “colgadas” de las puertas, y por más que se les dice que se bajen, no obedecen.

“Miran la incomodidad y aun así se montan. Uno les dice que vamos a cerrar la puerta, que no queremos llevar a nadie colgado, pero no hacen caso, entonces la población también es culpable de los altercados”, apuntó Díaz.

“También se quejan por algunas unidades en mal estado. Es cierto, hay algunas con sillas quebradas, pero cuando uno trata de evitar que rayen las unidades o las dañen, nos responden: ‘acaso no son del pueblo, podemos hacer con ellas lo que queramos’”.

Policía actúa

El comisionado Iván Escobar Ramírez, jefe de la secretaría de Tránsito de la Policía Nacional, explicó que desde hace dos años la institución imparte capacitación a los conductores del transporte colectivo, con el propósito de mejorar el carácter y la atención hacia los usuarios, además para que haya respeto a las leyes de Tránsito.

“Si bien es cierto se han recibido algunos datos de unidades con exceso de pasajeros en horas pico, también hay que decir que la situación no es como en años anteriores; los conductores que aun caen en estas faltas son la minoría”, dijo Escobar.

El comisionado señaló que si los usuarios fueran un poco más sensatos, no irían colgados de las puertas y esperarían una unidad vacía, por lo tanto, “es decisión de cada persona viajar colgada o no, si quiere poner en riesgo su vida o no”.

“Un ejemplo claro donde se demuestra que la sobrecarga de pasajeros ha disminuido, es que antes se registraban muchas muertes en las que estaban involucradas las unidades de transporte colectivo, en cambio en este período (en el primer trimestre de 2013) llevamos solo ocho muertes… el año anterior se registraban 12 personas fallecidas en estas circunstancias”, finalizó Escobar.

 

Buscan soluciones

Nicolás Mendoza Corea, secretario de la Cooperativa Unitarios R.L, dijo que la reparación de los buses está en manos de Alba-Transportes, ya que se le paga una cuota fija mensual en dólares (no especificó de cuánto es el monto) ya sea que estén dañadas o no, para que les brinden mantenimiento.

“Si no las reparan es porque no hay repuestos, según ellos (Alba-Transportes)”, afirmó Mendoza.

“En el caso de los timbres, es cierto que a algunos conductores les estorba el sonido, ya que aducen ir atareados y que por eso los han desconectado, pero también hay que aclarar que muchas personas tocan los botones por ‘fregar’ y los han dañado”, argumentó Mendoza.

El transportista añadió que están al tanto de los reportes de exceso de pasajeros, es por eso que comenzarán a tomar fuertes medidas contra los reincidentes, de manera que se logre brindar un servicio de calidad a los usuarios.

 

Monto de las multas

C$150 por subir o bajar pasaje en sitios no autorizados

C$400 por viajar con las puertas abiertas

C$300 por llevar exceso de pasajeros

 

 

Cifras del primer trimestre 2013

697 transportistas multados por conducir con las puertas abiertas

2,127 multas a nivel nacional por llevar exceso de pasajeros

451 multas por subir pasajeros fuera de las paradas establecidas

150 por mes

741 multas por exceso de velocidad

1,500 transportistas multados a nivel nacional por llevar exceso de pasajeros.

Las multas que predominan son por exceso de pasajeros.

 

"Son pocas las unidades que circulan con exceso de pasajeros, pero las que cometen este tipo de faltas ya se están estudiando e investigando para solucionar el problema".

Iván Escobar Ramírez

Jefe de la Secretaría de Tránsito Nacional.