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Planes de Altamira es uno de los repartos residenciales con infraestructura de las mejores en la capital, ya que las casas no cayeron por el terremoto del 23 de diciembre de 1972. Se levantó con los parámetros de construcción exigidos. En el lugar proliferan los negocios de toda índole, entre los que destacan bares, restaurantes, discotecas y casinos entre otros. Los colonos son de clase media alta, donde destacan médicos, profesores, artistas, gerentes de bancos o empresas, secretarias y comerciantes fuertes.

El reparto comenzó a tener un impacto social posterior al terremoto de 1972, cuando Managua comenzó a crecer hacia la Carretera a Masaya. En años anteriores al fenómeno natural, la zona era un lugar apartado del centro, además, el acceso era complicado, por lo que muy pocos taxis hacían recorrido para llegar, aunque, por supuesto, sus residentes poseían vehículo propio. No había línea de buses para llegar al lugar, solo los que pasaban por la carretera.

Punto de referencia

En el reparto se encuentra el Centro de Formación Educativo Cultural para Personas Ciegas, el cual es una institución sin fines de lucro, compuesta por cuatro miembros fundadores. Ahí se atiende a personas ciegas y deficientes visuales de entre 12 a 50 años.

El centro fue creado el 7 de agosto de 1996, nació con el objetivo de integrar (a la sociedad) a las personas ciegas y deficientes visuales a través de la nivelación académica y del desarrollo cultural laboral, y a la vez generar un proceso de cambio en la percepción social.

Alicia Virginia Palacios, presidenta del centro, comentó que la escuela es un sitio de encuentro para las personas que quieren aprender a leer a través del sistema Braille, además que se les enseña a hacer diferentes actividades incluyendo deportes.

“Aquí no se cobra por recibir clases, lo que más resiente el centro es (la falta) de algunos accesorios que se importan, tales como máquinas de escribir con el sistema Braille, las que tienen un alto costo, y que el centro tiene que asumir”, dijo Palacios.

Calles en buen estado

El rápido crecimiento urbano de la capital, fomentó el mejoramiento de la infraestructura vial para la zona, ya que todas las calles de Altamira se encuentran revestidas con asfalto, pues el lugar sirve de entrada o salida a calles alternas, por lo que actualmente en las “horas pico” siempre hay congestionamiento. Esta situación provoca con frecuencia accidentes de tránsito.

Según pobladores, el buen estado de las calles trae otros problemas, ya que en horas de la noche los automóviles pasan a altas velocidades, pues (por lo general) sus conductores (van) en estado de ebriedad e irrespetan las señales de tránsito. De nada sirven los reductores de velocidad que se colocaron, y de esa forma se expone a quienes caminan por las aceras, y también hasta la vida de los residentes.

Problemas cotidianos

Según los habitantes, el reparto siempre fue un lugar modelo, apacible, pero desde 1990 comenzó la llegada de nuevos inquilinos, que instalaron negocios como bares, disfrazados de restaurantes y de comiderías, tanto en las casas como en las aceras y hasta en el parque. A esto se sumó la dificultad para poder parquearse, tanto a visitantes como a los dueños de las viviendas.

Por otro lado, los caminantes se ven obligados a usar la calle, ya que todos los negocios establecidos ocupan las aceras como parqueos y no permiten la circulación peatonal, también las pequeñas discotecas o bares montan grandes fiestas, que luego terminan con gritos y escándalos en altas horas de la madrugada, perturbando el sueño de los vecinos. Esta queja ante las autoridades ha sido constante, sin (que haya habido) una respuesta.

Delincuencia activa

El poder adquisitivo que hay en la zona ha sido la atracción para la delincuencia: casas, negocios y hasta sucursales de instituciones estatales han sido blanco de los ladrones.

Fernando Dávila, trabajador de uno de los negocios de la zona, manifestó que siempre deben estar pendientes porque los robos no tienen horario y los ladrones utilizan todo tipo de artimañas, porque se movilizan en carros o en motocicletas para sus ilícitos.

Por su parte, Rigoberto López, vigilante, dijo que en el parque de los no videntes, en horas de la noche se llegan a instalar jóvenes huele pega y trabajadoras sexuales, los cuales alteran el orden, y en algunos casos hasta realizan asaltos.

“Aquí es peligroso en horas de la noche, se dan desde chapeos de vehículos hasta asaltos a mano armada. Los ladrones se movilizan en autos o en motos, además, los borrachos también alteran el orden”, dijo López.

 

"Aquí hay bastante delincuencia, se han registrado bastantes chapeos de vehículos en todo el sector. Gracias a la presencia de vigilantes esto se ha logrado “medio” controlar".

Rigoberto López Mejía
Vigilante