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La falta de agua en diferentes puntos de la capital se ha convertido en un problema cotidiano. Son muchas las personas que se han quejado por los constantes racionamientos en barrios, asentamientos y residenciales, y en muchos lugares el líquido no llega del todo.

Uno de los lugares que ha estado sufriendo este problema de manera constante es Las Sierritas de Santo Domingo, donde sus habitantes llevan más de un año con el problema del desabastecimiento.

“Nosotros llamamos diario a Enacal para que active el servicio y no nos toman en serio, pero cuando llaman los de dinero, rapidito vienen hasta cuatro cuadrillas”, dijo Evelyn Martínez Aburto, pobladora de Las Sierritas.

 060513_sierritas La falta de agua afecta las labores cotidianas de los habitantes de Las Sierritas y, según los afectados, cuando el líquido logra llegar a la zona, únicamente es por dos horas.

Según Martínez, el problema radica en que el agua llega con poca presión, lo que dificulta el llenado de los recipientes, además de que solo dura dos horas o menos.

Agregó que lo más grave es que el agua está llegando con olor a gasolina y grasa, por lo tanto, no pueden cocinar, lavar y mucho menos consumirla, por temor a un posible envenenamiento.

“Esta situación es preocupante, ya que con el agua que se recoge en las dos horitas que abastecen a la comunidad no se hace nada, pues está totalmente contaminada con grasa y ni los alimentos podemos lavar, nos toca comprar barriles de agua a 50 córdobas cada uno”, dijo Martínez.

Facturas de más de C$1,000

Lo irónico del asunto es que, según Martínez, las facturas de agua siguen llegando con normalidad y lo más absurdo del caso es que los cobros son de 1,000 córdobas en adelante, lo que consideró insólito, porque prácticamente en el sector no cuentan con el servicio.

“¿Cómo es posible que me lleguen recibos de más de 1,000 córdobas cuando recibo agua 2 horas al día? Esta empresa lo que está haciendo es robarle a la gente humilde. Aunque tuviera agua no gastaría tanto, ya que solo tengo un lavandero y otra paja en la cocina”, aseveró Martínez.

Martínez comentó a El Nuevo Diario que en reiteradas ocasiones los pobladores han llamado a Enacal para exponerles sus problemas y ver si les pueden brindar una solución, pero nunca sucede y todo se queda en promesas.

“Ellos (Enacal) siempre argumentan que están malos los pozos y que los van a componer cuanto antes, sin embargo, la situación sigue mal desde el año pasado y las promesas fueron solo mentiras para salir del paso”, agregó la denunciante.

“Tenemos que andar cuidando a los niños para que no beban de esa agua con grasa y gasolina, cuando viene las 2 horas, porque a veces no llega del todo. Todavía hay que aguantar a esta empresa ladrona cuando descaradamente envían los recibos totalmente alterados e incongruentes. Si pagara esos recibos no comeríamos, porque lo que cobran es todo el salario de mi esposo”, apuntó Martínez.

Polémica por nuevo pozo

Otros pobladores que prefirieron omitir su nombre, dijeron que en la zona quieren construir un pozo de agua potable para abastecer a todos los pobladores, sin embargo, un grupo de personas que vive frente al parque donde quieren construir el pozo, evitan que la obra se realice, argumentando que no tendrán ningún beneficio.

“Esas personas no quieren que se construya un pozo en la zona porque supuestamente es para abastecer a las nuevas urbanizaciones en el sector. Se cree que ese no es el verdadero motivo, sino que con la construcción de dicho pozo los van a legalizar y lo que no quieren es pagar los recibos, ya que ellos están pegados (ilegalmente)”, expresaron los pobladores.

Carlos Moisés Sánchez Sánchez, otro habitante de la zona, aseguró que ninguna de las personas que viven frente al parque dejará que se realice la construcción del pozo, ya que beneficiará a los que tienen más recursos, y la población que menos tiene no ganará nada.

En tanto, Gabriela García, vecina del lugar, comentó que la única razón de la construcción es robarse la mitad del parque que la misma comunidad cuida y le brinda mantenimiento, por lo tanto, no permitirán que realicen ninguna construcción en el lugar.

Enacal no responde

Un equipo de El Nuevo Diario trató de comunicarse al teléfono personal de la jefa de Relaciones Públicas de Enacal, Maritza Tellería, para obtener información sobre el caso, pero no contestó las llamadas ni el correo electrónico al que le enviamos las preguntas.

“No queremos que se haga un pozo, ya que el agua la desviarán para las residenciales y no será beneficio para nosotros”, dijo

Carlos Moisés Sánchez Sánchez, habitante.

125 no resuelve

Por su parte, Estela Vanegas Castro, pobladora de Las Sierritas de Santo Domingo, dijo que los habitantes de este lugar siempre llaman al número 125 para notificar a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, sobre el desabastecimiento de agua potable, pero solo toman las denuncias y nunca confirman si normalizarán el servicio o si llegarán a reparar algún pozo, tampoco llega ninguna cuadrilla a resolver el problema.

“El agua solo viene dos horas al día y por si fuera poco, hay que aguantar que venga con una presión baja. Esto ocasiona que nadie pueda llenar los tanques o baldes, por lo tanto, los pobladores pedimos a Enacal que arregle dicha situación, porque es demasiado el tiempo que llevamos soportando la escasez en el sector”, finalizó Vanegas.