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Calles llenas de huecos, mientras la basura se está amontonando a la entrada del complejo habitacional, proporcionando una vista poco agradable

Quienes piensan que las personas que viven en un residencial no tienen problemas están equivocados, Las Praderas, ubicado en el kilómetro 11 Carretera a Masaya, es prueba de ello, pues sus colonos sufren racionamientos de agua por más de 12 horas diariamente y en el peor de los casos soportan hasta tres días sin el vital líquido, además, las calles del lugar se encuentran en mal estado y la basura es un factor constante con el que tienen que lidiar.

“Diariamente el agua se va desde las 5 de la mañana y regresa entre las 12 y 1 de la madrugada, a esa hora es imposible llenar los recipientes porque el chorro llega con poca presión, eso también si el agua llega porque a veces ha faltado hasta 3 días seguidos”, dijo Gloria Tünnermann, habitante del residencial.

Un equipo de El Nuevo Diario buscó la versión vía telefónica con la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, pero en la oficina de relaciones públicas no atendieron la llamada. Enviamos un correo electrónico conteniendo las consultas correspondientes al caso pero tampoco hubo respuesta.

Según Tünnermann, en los alrededores del residencial hay una constructora que está desarrollando un proyecto habitacional nuevo, lo que vendría a complicar aún más la situación con el vital líquido, ya que a los nuevos inquilinos se les tendrá que suministrar agua potable que no hay en el sector, o sea que la cosa será peor.

“Invierno y verano es igual para todos los habitantes, el racionamiento es el mismo en cualquier época del año no importa si hay sequía o abundancia de lluvia, el problema del agua lleva 8 años afectando al residencial pero este año es el peor de todos”, comentó Tünnermann.

Calles deterioradas, otro problema

Por su parte Silvia López, habitante, dijo que todas las calles del residencial se encuentran llenas de baches, situación que está afectando la circulación de los vehículos que pasan por el lugar, además, estos hoyos se convierten en grandes charcos en época de lluvias.

“En años anteriores la Alcaldía venía todos los años a parchar las calles, ahora tiene olvidado el sector, cuando vienen los trabajadores a componer los baches solo les colocan parches por encima y con este procedimiento se deterioran rápidamente”, dijo López.

López destaca que en la zona transitan camiones de carga que trasladan materiales de construcción de una ferretería, además que circula una ruta de transporte colectivo, dos factores que han dañado rápida y considerablemente las calles porque no fueron construidas para soportar transporte pesado.

“En la zona no deberían pasar este tipo de vehículos porque es un residencial (habitacional), además la calle fue construida para el tránsito de transporte liviano, por lo tanto, dicha situación debería ser estudiada por las autoridades correspondientes y brindar una explicación”,

dijo López.

“A esto se le tiene que agregar que en los alrededores de la zona, se están construyendo repartos nuevos y para instalarles sus tuberías abrieron parte de la calle principal, ahora esta se encuentra destruida y en época de invierno se creará un lugar lodoso e intransitable”, concluyó López.

Negocios contribuyen al desorden

Gloria Tünnermann explicó que otro problema existente en el residencial, son los negocios ferreteros que se ubican en la entrada desde hace cuatro años, ya que obstruyen la visibilidad y el camino con sus camiones de carga estacionados, además ponen los materiales como ladrillos, arena y madera en la entrada al lugar, estorbando el ingreso de los colonos.

“Los camiones llegan a descargar arena y cemento a la orilla de la Carretera a Masaya, lo cual puede causar un accidente fatal en la zona porque esta carretera no es un punto para estacionarse, a esto hay que sumarle los vehículos parqueados de las personas que llegan a comprar materiales”, manifestó Tünnermann.

Comentó que los camiones no solo estorban la pasada, sino que también obstruyen la visión de los conductores, ya que estos siempre se estacionan a la orilla de la transitada carretera, esto puede ocasionar un serio accidente donde se pueden ver involucrados los colonos que intentan salir a la carretera.

Basura y alcantarillas

Por otro lado, Tünnermann explicó que ambas orillas de la entrada al residencial se encuentran llenas de basura, desperdicios que son arrojados por las personas que laboran en las ferreterías y otros negocios de la entrada, ahí se pueden observar llantas viejas, materiales de construcción inservibles entre otras cosas.

“A la basura se le unen los desagües que hay en la entrada, que ya están inservibles esto porque la gran cantidad de arena y otros materiales de construcción han caído en su interior, taqueando la alcantarilla y creando en la entrada una laguna de lodo y agua sucia que dificulta la circulación vehicular”, explicó Tunnermann.

“Comprendo que la difícil situación económica en el país ha obligado a muchos desempleados a buscar alternativas de trabajo, pero no puede ser a costa del desorden, la anarquía y el poner en riesgo vidas humanas. Por lo tanto, en nombre de los vecinos del residencial Las Praderas pedimos a las autoridades correspondientes que se investigue y se dé una solución a todos nuestros problemas”, finalizó Tünnermann.


"Pedimos a Enacal que arregle la difícil situación que pasamos con el agua, ya llevamos más de un año con el problema, a la Alcaldía le solicitamos que repare la calle del residencial y ordene a los vendedores de la entrada".

Gloria Tünnermann