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El barrio “Rigoberto López Pérez” no resuena tanto en la mente de los capitalinos como el de “Campo Bruce”, el nombre asignado a este antiguo asentamiento creado en los años 30 del siglo pasado por el entonces Presidente de la nación, José María Moncada, tras el devastador terremoto de 1931.

Enclavado hoy en la zona central de una ciudad sin centro, este sitio fue antaño un campo de aterrizaje de los marines norteamericanos, que llevaba el nombre de un fallecido jefe militar extranjero: Thomas G. Bruce.

Aunque no se tiene fecha precisa, se sabe que el barrio “Campo Bruce”, surge en julio 1931, cuatro meses después de que un sismo de magnitud 5.8 grados en la escala de Richter arrasara con la ciudad.

Tras la catástrofe, el Gobierno de Moncada asignó a cada familia damnificada un solar en calidad de obsequio en el nuevo barrio y el beneficiado tan solo se comprometía a edificar en un término prudencial y a no vender la propiedad.

Así surgió este barrio, que por mucho tiempo fue parte de los suburbios de Managua. De calles limpias, apacibles, asfaltadas y ordenadas, trazadas con la tradicional cuadrícula española, donde aún es posible ver antiguas viviendas que conservan la fachada típica de la ciudad que murió otra vez con el último sismo de 1972.

Delincuencia asedia

Ocho décadas después a los vecinos les agobian los robos y asaltos, las calles en mal estado y la escasez de agua.

Francisco García Blanco, vecino del lugar, considera que el barrio sigue siendo una zona tranquila asediada por jóvenes transgresores que llegan de los vecinos barrios “Jorge Dimitrov”, “Francisco Meza” y “Enrique Smith”, llegan a asaltar a los estudiantes que salen de las escuelas del sector.

“Estos muchachos vienen a bordo de sus bicicletas para andar viendo a quién pueden asaltar, luego de repente atacan a los que pasan y los intimidan con armas corto punzantes y los despojan de sus pertenencias”, afirma García.

Baches y alcantarillas en mal estado

Otro problema en el barrio que abruma a los vecinos son los baches que “adornan” las calles secundarias, evidencia de la falta de mantenimiento por parte de la comuna capitalina.

“No reparan estas calles porque no quieren, ya que las principales siempre están en perfecto estado, a estas apenas le sale un pequeño bache, van a repararlas, pero como los habitantes estamos en los lugares donde no se ven los problemas, no revisan y no vienen”, explica García.

Al problema de los baches se suma el mal estado de las alcantarillas, pues muchas de las alcantarillas de la colonia se encuentran sin tapas, lo mismo que los tragantes esquineros, muchos de los cuales están saturados de basura, situación que además de significar un riesgo para los transeúntes, eventualmente ocasionará complicaciones en la temporada de lluvias qua aún no empieza.

Grita por agua potable

Otro vecino, Miguel Díaz González, dijo a El Nuevo Diario que uno de los problemas que más afecta al sector es la falta de agua potable, pues el servicio se interrumpe todos los días a las 8 de la mañana y el agua regresa a los grifos hasta las 8 de la noche.

“Es necesario que las autoridades resuelvan este problema con el agua, ya que atrasa las labores del hogar. Además este problema no es de ahorita, lleva más de 10 años, los pobladores estamos aburridos de la situación”, finalizó Díaz.

En la actualidad, una pequeña parte de la zona norte del barrio ha sido “tragada” por los negocios florecientes del Mercado Oriental, no obstante, en este sector aún sobreviven familias que se resisten a dejar las viejas viviendas, heredadas de sus parientes y construidas con mucho sacrificio hace más de ochenta años.

Puntos de referencia

Un punto conocido por los managuas que se encuentra dentro de los límites del barrio “Rigoberto López Pérez”, es La Caimana, negocio que perteneció a Carmen Aguirre, un personaje de la vieja capital que desapareció hace más de 30 años.

Hija de don José Dolores Aguirre, mejor conocido como “Tata Lolo”, a quien amigos y detractores llamaban “Lolo Caimán” por su afición a las habladurías, Aguirre no escapó al apodo de su progenitor y fue así como bautizó a su fábrica de artefactos explosivos artesanales.

A La Caimana se suman negocios de todo tipo y centros de enseñanza que también son puntos de referencia en la ciudad como la Central de Azulejos, el Colegio Agustiniano y la Escuela Politécnica de Comercio.

Aunque ninguno se compara en fama con el desaparecido Cine Salinas, punto de partida de un sinfín de direcciones del viejo Campo Bruce.

El nuevo nombre

El barrio fue rebautizado en la década de 1980, con el nombre de “Rigoberto López Pérez”, el poeta leonés que en 1956 ajustició al fundador de la dictadura somocista, general Anastasio Somoza Ga rcía. Sin embargo, los capitalinos y los mismos vecinos continúan llamando al barrio por su nombre original: Campo Bruce.

"Los vagos de los barrios aledaños vienen a asaltar a los jóvenes que salen del colegio, es tal su desfachatez que se visten de estudiantes”.

Francisco García Blanco

vecino