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Luego de más de 60 años de existencia, el barrio Santa Rosa es hoy uno de los más populosos de la capital, concentrando en sus 54 manzanas un vecindario de más de 20,000 personas.

Aunque nadie ofrece una fecha exacta, según sus más viejos habitantes el nombre llegó cuando ya el barrio era barrio y fue obra del párroco Luis Almendárez, quien en la década de 1960 lo bautizó así por varios motivos.

“Quiero llamarle Santa Rosa al barrio, porque mi madre se llamaba Rosa, y mi sobrina también; estoy dando misa en la finca Santa Rosa (donde se asentaba el vecindario) y la santa en la que tengo fe se llama Santa Rosa de Lima”, reza en un añejo y amarillento recorte de periódico de la época, que guarda en el álbum de los recuerdos doña Cecilia Altamirano, vecina del sector.

Por mucho tiempo fue un barrio periférico de la ciudad, que se formó en las tierras que una vez formaron parte de la finca Santa Rosa, colindando con la Carretera Norte, entre la actual Aduana y las 3F, y por el sur con las tierras que años más tarde se convirtieron en el reparto Bello Horizonte.

Desde la década de 1950 y por muchos años, el barrio Santa Rosa alojó a La Voz de la Victoria, una radioemisora propiedad de Alberto Solís, pionera en presentar en vivo internacionales de la talla de Los Churumbeles de España, Libertad Lamarque, Pedro Vargas, María Luisa Landín, El Charro Gil y sus Caporales, entre otros.

Los más viejos habitantes recuerdan, además, otros desaparecidos puntos de referencia: las famosas cantinas la “Jarocha” y la de “Chaqueta”, célebre por vender guarón de colores.

Al igual que ocurrió con otros barrios periféricos de Managua, la población creció drásticamente luego del terremoto del 22 de diciembre de 1972, cuando comenzaron a llegar familias de todos los rincones de la derruida capital.

Lejos estaban ya entonces los días en que el Santa Rosa comenzó a poblarse, cuando los buses se negaban a entrar al barrio para evitar los grandes “pegaderos” que adornaban la vía principal, de lo que un día fue un gran potrero con tres viviendas.

Hoy, Santa Rosa goza de todos los servicios básicos y todas sus calles están adoquinadas, aunque algunas deterioradas por el paso de los años y el paso constante y cotidiano de buses y taxis, que garantizan una movilización efectiva a los moradores.

 

Grita por el agua y la energía

Aunque cuentan con todos los servicios básicos, los vecinos del barrio Santa Rosa resienten las dificultades que enfrentan con el suministro de agua potable.

“En la mañana nunca hay agua, este problema es de hace rato, necesitamos que la empresa encargada ponga cartas en el asunto y regule el suministro, porque los pobladores estamos cansados de esta situación”, señaló Ángel Poveda Dávila.

Un llamado similar hizo a Enacal, Ximena Martínez, quien confesó su hastío por recoger agua en barriles para hacer las tareas cotidianas.

“Cómo es posible que diariamente pasemos sin agua y los recibos lleguen exactamente igual mes a mes, es un robo descarado lo que están haciéndonos, pedimos que la empresa encargada sea justa y transparente con sus cobros”, aseveró Martínez.

Recibos alterados

En lo que respecta al servicio de electricidad, algunos pobladores como Guillermo García Fonseca, dijo que en los últimos meses los recibos llegan alterados, facturando más de 1,000 córdobas por casa, cobro que todos ven como una locura.

“Aquí nadie tiene dinero como para estar pagando esas cantidades exorbitantes de luz, es necesario que la empresa eléctrica revise bien esos medidores nuevos que está instalando, porque alguna falla deben tener”, dijo García.

Problemas con alcantarillas

De la iglesia católica dos cuadras al sur, el calvario del vecindario llega en cada invierno, pues el mal drenaje genera inundaciones cada vez que llueve fuerte.

“La alcaldía vino a arreglar unas tuberías y un desagüe, pero al parecer no hicieron bien su trabajo, pues el punto donde arreglaron se rebalsa y cuando está lloviendo el agua se mete en las viviendas”, denunció el señor Douglas Arana.

 

Narco expendios agobian

Pobladores que no quisieron ser identificados por temor a represalias, dijeron a El Nuevo Diario que en el barrio existen varios expendios de drogas en la popularmente conocida “Calle Chiva”, situada a tres cuadras de la iglesia católica.

“En ese lugar los expendedores te jalan y te ofrecen la droga, tal y como hacen en los mercados cuando vas a comprar ropa; es terrible esta situación, uno de los lugares más conocidos es el expendio de ‘La Cubana’, en las noches llegan en camionetonas a comprar estupefacientes”, aseguró un joven.

De la inseguridad en el Santa Rosa, los vecinos también culpan a los “basuqueritos” y “pedreros” de los barrios aledaños, que comienza a realizar fechorías por toda la zona cuando no tienen dinero para comprar droga.

“Esto es algo lógico, si hay expendios en el barrio, obviamente incrementarán los asaltos y las visitas de vagos de otros lados, una cosa lleva a la otra, y la Policía no soluciona este problema, más bien (los oficiales) llegan a los expendios a recibir coimas”, denunciaron los habitantes, quienes pidieron a los altos mandos de la institución policial el envío de otros agentes para patrullar el sector de la “Calle Chiva” y se frene la delincuencia.

 

"Los cobros en los recibos de luz son exagerados, es necesario que la empresa encargada revise los nuevos medidores porque están facturando de más".

Jorge Sandino

Vecino

 

"Creo que la Policía debería realizar más patrullaje por el barrio, ya que casi no pasan vigilando y eso propicia que los saltos vayan en aumento".

Guillermo García Fonseca

Vecino

 

"Necesitamos que Enacal normalice el servicio de agua, ya que son más de 8 horas que pasamos sin el vital líquido".

Ángel Poveda Dávila

Vecino