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Lidia Soto García, quien desde las 6:00 a.m. esperaba poder ingresar al Consulado de Costa Rica, dijo a El Nuevo Diario que la presencia policial ha hecho que varias personas que “guardaban” espacios ya no realicen alborotos. “Aquí era horrible, yo he tratado de entrar al Consulado varios días y no he podido, porque la fila no avanza, siempre estaban los que ocupan lugares para luego venderlos a C$50, y afectan a los que pasamos mucho tiempo ahí, en espera de entrar”.

Soto, agotada por más de tres horas de permanecer de pie, manifestó que la presencia de miembros de la Policía ha permitido que la fila se agilice, y, sobre todo, que haya orden, “ahora la fila avanza y no se han visto las personas aprovechadas que venían a “guardar” espacios y cobraban, haciendo el relajo. Creo que la Policía ha hecho lo correcto”, comentó Soto.

Las declaraciones de Soto son generadas por la reciente custodia policial en la sede del Consulado tico, con el fin de mantener el orden cuando las personas lleguen a solicitar su visa. Todavía persisten las grandes filas, pero se puede observar orden en ellas.

Calle cerrada

Por otro lado, el tránsito vehicular en la calle frente al Consulado costarricense ha sido desviado por oficiales policiales. Los efectivos de tránsito dijeron a El Nuevo Diario que esta medida ha sido tomada momentáneamente, pues es una temporada donde la gente colma el consulado y se pueden ocasionar accidentes.

“Nos mandaron a cerrar esta calle para evitar que los taxistas atropellen a alguna persona, y también para evitar un embotellamiento que impida el tránsito vehicular y peatonal. Creo que el mes que viene todo estará normal, pues el Consulado no estará así de lleno”, explicó una oficial de Tránsito.

En tanto, Mario Guevara Cuevas, quien permanecía en la larga fila a la orilla del consulado, dijo que a pesar de que la calle esté cerrada se ha observado un desorden en otras vías que dan acceso, porque los taxistas se estacionan a lo largo de todas las avenidas y calles, impidiendo una movilización eficiente e invadiendo espacios privados. Esto ya ha provocado la queja de personas afectadas por estos estacionamientos de vehículos.

“La Alcaldía y la Policía deben encargarse de solucionar esto. Por las dos calles de acceso se pueden observar las grandes filas de taxis obstruyendo el paso a los carros particulares, los mismos embotellamientos que se dan es por ellos. Además, ¿cómo van a hacer los estudiantes y docentes de la UCA cuando se inicie el curso si en su entrada están parqueados los taxistas?”, manifestó Guevara.

 

Comiderías, vendedores y cambistas

Un trabajador de una empresa del sector, dijo que toda la calle del Consulado se ha convertido en “un pequeño mercado”, ya que los dueños de carretones de raspados, hot dog, naranjas, sopas y café, entre otros, se instalan casi a mitad de la calle, hecho que hace que en el lugar no puedan pasar los vehículos.

“No es posible que estas personas se instalen así en la calle, pues somos muchos los que pasamos con nuestros vehículos por ese lugar, y por este desorden tendremos que parquear largo nuestros automotores, arriesgándonos a un robo”, expresó.

Por su parte, Glenda Ramírez Torres, quien acompañaba a un familiar a realizar el visado, dijo que teme que la zona en poco tiempo se vuelva peligrosa, porque la presencia de los cambistas atraerá a la delincuencia. “Ellos andan aquí y no hay policía que los cuide, me imagino que esto se puede volver lugar de muchos asaltos”, dijo.