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Pobladores del residencial Lomas de Guadalupe, redactaron una carta recibida en El Nuevo Diario, donde dan a conocer la anarquía que hay ahora en las inmediaciones del Consulado de Costa Rica. La queja está en los constantes problemas que causan los conductores de taxis, vendedores de comida y de boletos, carretones raspaderos y negocios de fotocopias, que han convertido esta zona residencial en un “mercadito”.

La carta, suscrita por el doctor Álvaro Ramírez González y su esposa Grimhilde Johanes de Ramírez y por otras personas, detalla que diariamente están rodeados en sus viviendas por decenas de taxistas que discuten y se arrebatan a grito partido a los pasajeros.

El doctor Ramírez explica que, además, grupos de personas cuyas generales son desconocidas, han instalado toldos al lado de la verja de su jardín, donde cocinan con leña y carbón al aire libre, provocando que el humo invada el interior de las viviendas.

Los quejosos documentan que ya interpusieron su denuncia ante la Fiscalía General de la República, Alcaldía de Managua, al delegado Erick Canales, en la Estación I de Policía, ante el comisionado Emilio Rodríguez y ante la Defensoría de Derechos Humanos.

Policía responderá

El comisionado Emilio Rodríguez, jefe de la Estación I de Policía, dijo que “ya hay fuerzas que están trabajando sobre esa problemática, especialmente con lo de los vehículos; la semana que viene pondremos mano dura en el sector”.

En el caso de las comiderías, explicó que el caso se ha trasladado al representante de la Alcaldía del Distrito I para que tome cartas en el asunto, “los puestos de comida no nos compete a nosotros”, indicó.

“En el caso de los vehículos, se colocarán los candados o el traslado al depósito vehicular”, señaló el comisionado Rodríguez.

Calle cerrada

En días anteriores, El Nuevo Diario dio a conocer la dificultad de transitar por las inmediaciones del Consulado costarricense, donde además la vía está siendo desviada por efectivos policiales. Los oficiales de Tránsito dijeron entonces que era una medida momentánea para evitar accidentes.

Rosa López, vendedora, dijo que la gente que habita en el sector los ha criticado, “pero nosotros estamos legales aquí, tenemos permiso, aquí nadie está haciendo algo indebido”

 

Fuera de la oficina

El Nuevo Diario fue a las oficinas de Erick Canales, delegado del Distrito I, sin embargo su secretaria dijo que no se encontraba.