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Por cosas de la vida, Carlos López, de 48 años, perdió su habilidad físico-motora y está obligado a transportarse en una silla de ruedas, acción que representa una odisea en las calles de Managua.

“Las dificultades son variadas: desde la falta de rampas en las calles, hasta vehículos cruzados sobre el paso peatonal y hay que lanzarse sobre la carretera, mientras los buses te dicen que van muy llenos y están cortos de tiempo”, dice López.

Sobre esto, Juan Pío Ortiz, presidente de la Asociación de Personas con Discapacidad Física-Motora, Adifim, en Managua, señala que la accesibilidad para las personas con discapacidad no está limitada solo por barreras arquitectónicas, sino también por la falta de consideración de la población.

“Incluso a las 35 unidades de transporte colectivo con rampas y ascensor ya no les funciona el sistema, pero porque nunca se usaron”, aseguró el representante de Adifim-Managua, recordando que en diciembre de 2013 con Alba Transporte hicieron una inspección en las unidades de transporte colectivo con ascensor. Unidades que fueron entregadas por el Gobierno a las cooperativas de transporte bajo el compromiso de prestar el servicio a las personas que usan silla de ruedas.

Falta conciencia

“Nos dimos cuenta de que todas las unidades necesitan mantenimiento y hay que mandar a traer los repuestos. El problema mecánico fue falta de uso, pero a su vez por la falta de conciencia en la mayoría de los conductores, quienes por no molestarse y atrasarse argumentaban que se les había perdido el control, que no habían cinturones para sujetarlos o que el aparato estaba malo”, dijo Pío Ortiz, quien en una ocasión demandó a un conductor que lo subiera a la unidad o de lo contrario se iría agarrado del bus.

Señaló que próximamente la comisión interinstitucional para las personas con discapacidad presentará una evaluación de los daños y el costo de la reparación y repuestos, para luego buscar el financiamiento.

Cambio social

El representante de Adifim-Managua considera que el Gobierno, en sus posibilidades, les está cumpliendo; pero la mentalidad social es difícil de cambiar, por lo que realizarán una campaña de concientización sobre los derechos de las personas con discapacidad, para educar en especial a los transportistas.

Javier Cortés, miembro de la junta directiva de Adifim nacional, expresó que como organización han incidido en la municipalidad para que las nuevas obras se construyan con rampas, e igual se está exigiendo que las construcciones cumplan con los elementos de accesibilidad, para que algunos tramos de la ciudad permitan el desplazamiento de las personas con discapacidad.

“Hay avances, pero tampoco estamos al 100%. Hay varias zonas en que es imposible pasar por los andenes y uno tiene que lanzarse a la carretera, corriendo el riesgo de que te pase llevando un carro”, alegó.

 

Obstáculos arquitectónicos

Entre las construcciones privadas en aceras y andenes existen obstáculos que limitan el desplazamiento de una persona en silla de ruedas. Así, nos encontramos con:
Rampas de concreto a la orilla de las casas.
Pequeños muros.
Negocios en áreas peatonales.
Aumento del nivel de la aceras.
Estacionamiento de vehículos sobre los andenes.

 

Reglamentación de la ley

A inicios de marzo la Asamblea Nacional aprobó la reglamentación de la Ley 763, Ley de los Derechos de las Personas con Discapacidad, y se contemplará multas para quienes no cumplan con los estándares de construcción de accesibilidad.


Silla de ruedas

El desperfecto más común de las sillas de ruedas son las llantas. Aquí el detalle de su vida útil:

6 meses ruedas frontales.
1 año ruedas traseras.

*Costo
C$100 ruedas delanteras.
C$150  la llanta trasera.
C$700 el ring.

 

“Entre los sitios de mayor dificultad para una persona en silla de ruedas están Carretera Norte, el área de la rotonda de la (colonia) Centroamérica, El Zumen, Rubenia y el área
del mercado ‘Roberto Huembes’”.
Juan Pío Ortiz
Presidente de Adifim-Managua.