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Aunque en algunos edificios de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Unan-Managua, se observan fisuras en algunas paredes y en esquinas de puertas, a consecuencia de los sismos registrados en los últimos días, según la evaluación realizada por una comisión de especialistas, no hay peligro de colapso ni en esa ni en otras universidades.

El ingeniero Víctor Tirado Picado, doctor en Ciencias con mención en Ingeniería Civil y director del Departamento de Construcción de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, comentó que las edificaciones de las universidades respondieron satisfactoriamente al movimiento del sismo de 6.2 en la escala Richter, principalmente las estructuras metálicas.

Mencionó que hubo algunas fisuras en paredes y desprendimiento de algunas piezas del cielo raso en algunos recintos, pero que en general los edificios demostraron su fortaleza y resistencia, gracias a que fueron levantados bajo adecuados estándares de construcción.

“En la Unan hay algunas fisuras en la separación de algunos edificios, como el caso del Instituto Politécnico de la Salud, Polisal. Estos fueron construidos como un cajón, pero son módulos separados, y por el movimiento sísmico se fracturó una junta o unión, recubierta con piso entre dos de estos, pero las columnas soportaron toda la energía de la tierra y no tienen problemas”, explicó el experto.

El ingeniero Tirado, segundo responsable de la Comisión Central de Infraestructura, encabezada por el ingeniero Armando Ugarte, y conformada por el Consejo Nacional de Universidades, CNU, para la evaluación técnica de los edificios de las universidades miembros de esa organización, señaló que en la Unan-León el edificio de Ciencias Químicas presentó algunos daños, por lo cual se le inhabilitó para hacer las reparaciones necesarias, mientras en el campo de fútbol se encontraron fisuras en la tierra.

“Recordemos que la Unan-León tenía unos 200 años y la tipología de las estructuras eran de taquezal, por eso la debilidad de esas paredes, aunque los soportes son resistentes, por lo tanto creemos que bastará con botar las paredes y construir otras”, comentó.

En el caso del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador, Rucfa, su estructura es metálica y en el edificio F, la unión del pedestal y las columnas del segundo piso está corroída. Por eso se dictaminó que el edificio pasará a mantenimiento y ya no se usará la planta alta que es de usos múltiples.

Otras universidades

Por su parte el ingeniero Armando Ugarte dijo que continúan en las labores de análisis técnico de las estructuras, algo que mantiene muy ocupada a la comisión de expertos que preside.

Según conoció El Nuevo Diario, otras universidades también recibieron daños, entre estos un edificio de la Universidad Centroamericana, por cabeceo de columnas y terminales de la estructura.

En la Universidad de Ingeniería, las escaleras de la Biblioteca “Esmán Marín” sufrieron una fisura, pero la estructura principal está firme. Al igual el edificio 01 soportó todo el movimiento sin mayores daños. En el caso del Instituto de Estudios Superiores, de la UNI-IES, solo hubo desprendimiento de cielo raso.

El diagnóstico sobre los daños en los edificios universitarios fue comprobado por el arquitecto Francisco Mendoza Velásquez, magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, docente de la Universidad Nacional de Ingeniería, quien señaló que estos sismos fueron la “prueba de fuego” para las estructuras de la UNI y que hubo un mínimo de afectaciones, por su buen diseño y construcción.

Como parte del aporte a la sociedad impulsado por las universidades, 200 estudiantes de la UNAN y la UNI, en coordinación de la Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía de Managua, realizan un inventario socioeconómico en las localidades afectadas, priorizando las zonas de Mateare, La Paz Centro, Los Brasiles y Xiloá.

 

55 mil estudiantes están matriculados en la UNAN de Managua y León.

 

105 mil es la población estudiantil que concentran 46 universidades del país.