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Una de las principales tareas que los padres debemos llevar a cabo con amor, paciencia, perseverancia y sabiduría es construir y fortalecer la autoestima de nuestros hijos. Con frecuencia escuchamos a padres que manifiestan frustración debido a comportamientos inadecuados de sus hijos.

Queremos decirles a los padres, especialmente a los que tienen hijos pequeños, que el ser humano nace, mientras la personalidad, como organización de formas de reacción individual que generan pautas de comportamiento ante la vida y las demás personas, se aprende. Por lo tanto, la buena noticia es que todo lo que se aprende se puede cambiar.

Los padres debemos tener claro que el ejemplo es uno de los métodos de aprendizaje más efectivos. Especialistas en el tema dicen que lo que el menor vive, ve y oye, influye en el desarrollo de su personalidad.

Cimientos

La personalidad se funda en la autoimagen, que es lo relativo a cómo se ve la persona; en el autoconcepto, es decir, qué piensa la persona de sí misma; y en la autoestima, o sea, el valor que se autoasigna la persona.

Por tanto, el estilo crianza es determinante en la construcción de su personalidad. Tanto expertos como la propia experiencia confirma que cuando los padres mantenemos relaciones cercanas y afectuosas con los hijos, y utilizamos el elogio, el razonamiento y el reconocimiento les cultivamos una buena autoestima.

Por el contrario, cuando se opta por recompensas materiales y castigos físicos como instrumentos de disciplina, podemos estar contribuyendo a crearles una autoestima baja y problemas de conducta que pueden derivar en frustración.

Es nuestro deber como padres construir y fortalecer la autoimagen, el autoconcepto, la autoestima de nuestros hijos, para ello, instamos a no castigarlos cuando comentan un error; siempre hacerles saber lo que nos gusta de ellos; a no cansarnos de demostrarles afecto con palabras y con acciones. Deben saber cuán importantes son para nosotros; debemos estimularles a que emprenden acciones por su cuenta, acordes a su edad, no les hagamos las cosas, enseñémosles a hacerlas. Finalmente, no les señalemos defectos, no nos burlemos de ellos, ni los comparemos con otros niños.

Buenos resultados

La clave para ser constructores de alta autoestima es el amor, pues nos permite aceptar a nuestros hijos con sus virtudes y con sus defectos, por lo tanto nos equipa para llevar a cabo esta tarea.

Amiga, amigo, si actualmente Ud. está en conflictos con su hijo o hija, no le descarte, no se desespere, hay salida. Si ya ha probado de todo y nada ha funcionado, pruebe con Jesús, para Él no hay imposibles, hágalo partícipe de la situación que está viviendo. Es sencillo, dígale: Jesús mío, yo le acepto como mi Señor y Salvador, le pido que me ayude a luchar por mi hijo(a), a amarle, equípeme con paciencia, perseverancia y sabiduría, para construir y/o fortalecer su autoestima.

Queremos saber de Ud., le invitamos a escribirnos al correo electrónico

crecetdm@gmail.com