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Ocho familias que habitaban el antiguo edificio Calzado California, que fue demolido por ser considerado riesgoso ante sismos –según lo establecido vía ordenanza municipal- se declararon “manos arriba” al ver que la ayuda se limita a una casa de seis metros cuadrados para todos.

Tony Marcial, cabeza de una de las ocho familias dijo que en su vieja morada tenían una pieza para cada familia, pero la casa que les construye la Alcaldía de Managua resulta pequeña.

“Nos demolieron el edificio y solo una casa van a hacer. Y ¿qué va a pasar con el resto de nosotros? Somos en total 19 niños y 14 adultos. Ahorita estamos a la intemperie, viviendo con nuestras cosas en una champa que nos prestó la Alcaldía”, cuestionó.

Marcial agregó que no pueden trabajar porque todas sus cosas están en la calle. “Necesitamos un lugar más grande. Por eso le pedimos a Fidel Moreno (secretario general de la Alcaldía de Managua) que nos ayude y no nos dejen en la calle”, expresó afligido porque, pese a que han planteado su situación al delegado del Distrito I, Erick Canales, no obtienen una respuesta.

La historia se repite

En el Barrio Santo Domingo, don Alberto Obando, atraviesa la misma situación. “Estoy haciendo un ranchito para que miren que hay gente aquí. Mi familia tiene que venir a cuidar porque hay quienes se están tomando las propiedades. Esperamos que la Alcaldía nos dé respuesta”, señaló Obando el hombre que guarda la esperanza de ser incluido en el llamado Plan Techo.

Contó que “en el albergue -del Instituto Nicaragüense de Deporte- la gente está inconforme. Mi hermano y su familia están ahí, pero se sienten mal. Primero dijeron que serían solo tres meses que estaría en el albergue y ahora que será casi un año”.

Tampoco doña Sonia María González, quien vivía con su mamá y una docena de familiares, ha recibido el techo prometido cuando la evacuaron.

“Como mi mamá era la cabeza de familia a nosotros no nos dieron nada. Tengo dos hijas una de ellas discapacitadas y quedamos en la calle”, comenta.

Otros como Maritza Cano Acosta, cuya familia es de ocho personas, dijo que aunque la casa que le construyen es pequeña, la prefiere, a vivir bajo riesgo como antes.

“Mi casa estaba pegada a un muro que la pala solo lo tocó y se cayó, ahora nos hacen la casa y me sentiré más segura”, dijo.

El Nuevo Diario solicitó información a la Alcaldía capitalina sobre la demanda de las personas afectadas, pero seguimos a la espera de una respuesta.

 

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FAMILIAS del Distrito I fueron desalojadas para derrumbar viejos edificios.