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Varias explosiones antecedieron al voraz incendio que se produjo a eso de las 11 de la mañana del martes en un taller artesanal de material selecto y pintura.

Minutos después las “lenguas” de fuego y las enormes columnas de humo que se observaban a varios kilómetros de distancia provocaron pánico entre los habitantes del marginal barrio Los Martínez, ubicado en la parte oeste de la ciudad capital.

 

“Todo fue un accidente… de pronto comenzaron las llamas”, repetía nervioso Jairo Torres, uno de los trabajadores del taller, quien frente a los periodistas no logró explicar cómo se produjo el percance que puso en peligro la vida de los trabajadores y de los vecinos del taller que ayer manifestaron su queja porque consideran que los expone a un alto riesgo.

El hombre apenas logró decir que los estallidos que escucharon quienes a esa hora se encontraban en sus casas, en realidad fue la explosión de las llantas de dos cabezales que también terminaron devorados por las llamas.

Además informó que en el taller almacenaban miles de galones de pintura que también terminaron consumidos por el fuego que rápidamente terminó con todo lo que encontró a su paso.

“Mal vecino”

El comandante de la Dirección General de Bomberos, Mario Hernández, señaló que en el referido taller no existen condiciones para el procesamiento de material selecto y pintura.

Walkiria Rojas, vecina del local siniestrado, dijo que el taller de pintura representa un peligro para los habitantes del barrio Los Martínez, porque el incendio de ayer martes es el tercero que se produce en los últimos 8 meses.

El 12 de octubre del 2013 hubo una explosión donde salió quemado un joven, y hace apenas un mes se produjo otro percance similar, aseguró Martha López Cisneros, cuya casa colinda con el taller artesanal.

El siniestro que fue controlado en media hora por una veintena de bomberos, solo dejó daños materiales pero al cierre de esta edición estos no habían sido cuantificados.

Entre las pérdidas a consecuencia del siniestro se incluyen dos camiones cabezales propiedad de Douglas Gutiérrez, dueño del taller, quien decía no entender cómo se originó el percance. “Estábamos trabajando cuando de repente comenzó el fuego”, expresó.

 

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MIL galones de pintura tomaron fuego.

 

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EXPLOSIONES escucharon los vecinos del taller antes y durante el incendio.