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“Agua que no has de beber déjala correr”, dice el refrán, que se cumple al pie de la letra en uno de los barrios populosos del Distrito VII: el Vistas del Xolotlán, donde el vecindario ya no soporta el hedor de las aguas putrefactas que corren por los andenes frente a sus casas.

“Esa es agua sucia que viene del barrio Milagro de Dios. Da un zancudero que no se imagina”, dijo Carlos Rivera, quien explica cómo una calle se ha transformado en un río de aguas servidas y representa un peligro para la salud de los habitantes del lugar.

Uno de los principales problemas del barrio Milagro de Dios y de Vistas del Xolotlán, entre otros barrios aledaños, es la falta de la red del agua potable en algunos de estos, además de la ausencia de la red de alcantarillado, por lo que las aguas servidas corren libremente por las calles.

Remedio insuficiente

Uno de los proyectos municipales ya realizados es la reparación de las calles del barrio Villa Libertad; sin embargo, una de las formas para desviar las corrientes de aguas negras fue un borde sobre la calle, donde caen y se desvían para ponerlas en curso hacia el cauce de Villa Libertad.

A pesar de esto, hay zonas más altas donde la fuerte corriente afecta a los pobladores. Una está ubicada de la Estación de Bomberos 14 andenes al sur, una cuadra abajo.

Esperanza Ordóñez dijo tener 18 años de habitar el barrio Vistas del Xolotlán, y las aguas negras siempre han sido un problema.

“Mire cómo corre”, señala Ordóñez desde el cerco de su vivienda. “El tufo es insoportable y nadie hace nada. Tenemos que vivir en la insalubridad. Le hicieron un arreglo con piedra cantera, pero vea cómo el agua del invierno rompió y ahora se hizo una pequeña laguna de agua sucia”.

Comentó que han pedido apoyo a las autoridades municipales y no hay respuesta, ya que ni los Consejos del Poder Ciudadano del barrio se han preocupado por la situación.

Corriente dañina

Rosa Gutiérrez, quien habita sobre la calle “hecha cauce”, indicó que en temporada de lluvia la situación es peor, porque las aguas negras se meten en las casas.

“Una vez venía con mi niña y por la lluvia se hizo la gran corriente que nos botó y casi nos lleva. Esto no solo es insalubre, sino un peligro para niños y adultos”, alegó muy disgustada Gutiérrez, quien demandó a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, y a la municipalidad que hagan un proyecto para remediar el problema por el bien y la salud de la comunidad.

Recalcó que les gustaría poder tener tranquilidad en sus sencillos hogares, pero lo que sufren es de todos los días.

 

Habitantes se preocupan por la insalubridad que las aguas negras representan y la repercusión en el bienestar de la comunidad, por los zancudos que se incuban en estos charcos

 

196 mil personas habitan en el Distrito VII, ubicado al sureste de Managua.

 

28 KILÓMETROS cuadrados representa la superficie del Distrito VII de Managua.

 

Demanda ciudadana tendrá que esperar un poco más

Aunque urge la necesidad de una respuesta al problema, que se resolvería con la construcción de una red de drenaje de aguas negras, en el Plan de Inversión Anual 2014 para el Distrito VII, donde se indica que se invertirán C$139.2 millones en diferentes obras, no hay un proyecto específico para la población afectada.

En el caso de mejoramiento mediante obras de drenaje pluvial, se implementarán en barrios como “Israel Galeano”, Laureles Sur Segunda Etapa y Villa Venezuela. En el caso de construcción de obras para el mejoramiento de agua y saneamiento, se destinarán C$2 millones.

Por otra parte, se impulsa un proyecto de análisis y evaluación de fuentes contaminantes. Para el barrio Vistas del Xolotlán y Milagro de Dios solo está presupuestado un proyecto de mejoramiento vial de C$4.5 millones, consistente en revestimiento de 600 metros lineales, lo cual se planificó en la zona contigua al colegio Una Cita con Dios.

El Nuevo Diario solicitó a Enacal información sobre el tema, pero alegaron que la divulgadora no estaba disponible.

 

“Tengo 18 años de vivir en este barrio y nadie hace nada para remediar este problema que acarrea enfermedades de todo tipo”

Esperanza Ordóñez, habitante del barrio Vistas del Xolotlán