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Lorena Sujey Rodríguez Solórzano tiene 23 años, aprobó el primer año de secundaria, pero en el instituto donde estudió no le han entregado las notas ni la dejaron seguir porque nunca llevó su partida de nacimiento.

Su madre, la señora Gloria María Solórzano, habitante del barrio “Ángel Valentino”, en el reparto Schick, dijo que su hija empezó a trabajar desde que era adolescente, y por eso nunca se interesó por inscribirla en el Registro Civil.

Personas como Lorena, que legalmente no existen, son los candidatos idóneos para aplicar al proyecto Derecho a mi Nombre, que se desarrolla en la capital.

La joven es parte de los niños y adultos que gestionan su partida de nacimiento en el Distrito V de la capital en el marco de esta iniciativa, orientada a hacer valer el derecho a la identidad y nacionalidad que tienen todas las personas.

“Se dice que una persona que no está inscrita en el Registro Civil es como que no existe, es alguien que no puede estudiar, no puede trabajar ni tampoco morir porque no existe, por eso se trata de una restitución de derecho”, indicó Mario Sirias, del Ministerio de la Familia.

El funcionario agregó que para el proyecto Derecho a mi Nombre el Gobierno fusionó el programa Amor —que atiende a los niños de 0 a 12 años— con el Registro Civil de la Alcaldía, “para hacer una jornada de localización e inscripción de personas sin nombre”.

Avances

La iniciativa, que ya abarcó a los distritos II, III y IV, pretende erradicar los casos de personas que no cuentan con una partida de nacimiento, lo cual les limita en la tramitación de cédula de identidad.

Solo en el Distrito V, durante el último mes han captado a más de 400 personas, y la meta es llegar a mil al cierre del segundo mes.

Falta cultura

Sirias considera que el acumulado de personas que no disponen legalmente de un nombre ni de nacionalidad obedece principalmente a un asunto cultural, y al descuido de administraciones pasadas, que no desarrollaron políticas para acercar ese servicio a la población.

Cabe señalar que en las zonas residenciales, según Sirias, quizás debido a un mayor nivel educativo de las personas, se presentan muy pocos casos de personas sin partida de nacimiento o sin cédula de identidad.

“Donde tenemos atenciones masivas de personas es en los barrios populares, en los asentamientos, donde hallamos casos de mujeres que a veces han tenido varios niños y a ninguno los han inscrito en el Registro Civil”, comentó Sirias.

1,000 personas es la meta a captar por cada Distrito capitalino, con el proyecto Derecho a mi Nombre.