• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Demetria Aguilar Vega, Roque René Obando Rodríguez, Domingo Moreno Aguilar y Rosa Pavón Hernández, son “vecinos” de tumbas en el Cementerio Nejapa, a orillas de la Carretera Vieja a León, y serán desalojados de sus sepulturas, para dar lugar a la ampliación de la vía en el proyecto Nejapa-Izapa.

La queja de los deudos es que no se debe interrumpir el sueño eterno de sus familiares, y los afectados no serán una docena, sino que quizá más de un centenar.

“El cementerio tiene poco más de 200 metros de largo a la orilla de la carretera, y son ocho metros que se meterán en el cementerio. Es increíble que nos hagan eso”, alega Miguel Arriaza, quien dijo tener a un hermano y a su primo sepultados en ese camposanto.

Según los cálculos, por cada tres metros de largo serán afectadas al menos cuatro tumbas; esto representa un promedio de 330.

“Ahí yo miro una carretera de cuatro carriles y bien hecha. Así que no miro el objetivo que esta gente tiene para afectar a nuestros muertos. Yo vine desde Costa Rica a arreglar la tumba de mi familia y me encuentro con esta sorpresa”, alega Arriaza.

Otra persona inconforme es Mercedes Garay: “No es correcto que hagan eso. No es justo que molesten a nuestros muertos. ¿Qué vamos a hacer con los cuerpos. No sabemos, porque nadie nos ha dicho qué pasará con ellos, tampoco nos dicen nada de los terrenitos que son nuestros”, expresó.

Nadie explica

Vecinos del sector alegaron que a ninguno les ha llegado una notificación formal para saber cuánto será la afectación que tendrán en sus propiedades.

Edwin Rodríguez asegura que en tres ocasiones han hecho medidas los del Ministerio del Transporte e Infraestructura, y cada vez entran más.

“La última marcación llega hasta la puerta de la entrada de mi propiedad. Ahí dice que desde el centro de la vía hasta el mojón que pusieron son 11.5 metros. No sé si me van a afectar más, porque no nos informan de nada. Todo lo hemos sabido solo de comentarios de los trabajadores cuando hacen mediciones”, dijo Rodríguez.

Una vecina del sector dijo que en el proyecto original se suponía que no se iba a tocar el camposanto, porque era un cementerio indígena, y para ella era nuevo que la ampliación se pasará llevando una parte.

“Con los trabajos anteriores me obstruyeron la entrada a mi propiedad, pero me dieron respuesta y me hicieron otra entrada. Espero que respeten los quince metros que van del centro de la vía hasta la orilla”, expresó.

Carlos Ramírez, vecino del lugar, dijo que desde hace seis meses se conoce que se harían esos trabajos, pero hasta hace poco están con las mediciones.

“Vino un delegado de la Alcaldía diciendo que si botan muros, ellos van a hacer el muro más dentro, pero no van a indemnizar a nadie. En el caso del cementerio hace poco en la orilla enterraron a una persona, no hace más de dos meses. No sé qué van a hacer con esa gente”, comentó Ramírez.

Del proyecto

Oficialmente se conoció que el proyecto Nejapa-Izapa comprendía la ampliación de la vía a cuatro carriles, una de estas fases era entre el empalme de Nejapa y Chiquilistagua, con andenes peatonales en ambos lados de la vía. Además, se mantendría un bulevar en el centro.

Se estableció que la remodelación iniciaría desde la intercepción de Nejapa en el kilómetro 9, y llegaría a una rotonda que se hará en el Cruce de Nejapa. De los 50 kilómetros que se construirán, ya se han completado 10.

El objetivo del proyecto se centra en el descongestionamiento de la Carretera Nueva a León. Es construida con financiamiento aportado por México a través del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

La construcción de la carretera tiene un costo de C$1,020 millones, siendo su equivalente a poco más de US$40 millones. Se considera una de las inversiones más grandes en carreteras hechas en un solo tramo a nivel nacional.

50 KILÓMETROS es la extensión de la carretera en el proyecto Nejapa-Izapa.

40 AÑOS es la durabilidad estimada de la vía de concreto hidráulico.


“Cómo va a ser posible que saquen a nuestros muertos del cementerio. Eso no se debe hacer”.

Miguel Arriaza, familiar.