•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Simplemente aparecieron de pronto, como parte de la necesidad de unos y la demanda de otros. Se trata de minimercados que satisfacen a la población vecina.

Más allá de los ocho grandes mercados, incluyendo al monstruoso Oriental, en los mercaditos espontáneos se ubican cantidad de comerciantes que ofertan toda clase de productos.

Así, nos encontramos estos comercios en la entrada a la zona franca del Parque Industrial Las Mercedes, frente a la gasolinera en el barrio Waspam, en la colonia Centroamérica, a lo largo del costado norte de la Universidad Centroamericana, en la parada de buses de Metrocentro, entre otros puntos.

Algunos tienen extensiones que superan los límites de los mercados “Israel Lewites” o del “Iván Montenegro”, aunque también los hay de menor calado y más orden como el del Ciprés.

Posiblemente uno de los más “grandes” minimercados es el de la zona franca, donde aproximadamente unos 80 comerciantes fijos y casi igual cantidad de ambulantes rodean desde la entrada de la Carretera Norte hasta los portones principales del complejo industrial, haciendo difícil el ingreso y la circulación vehicular.

“Frutas, verduras, fritangas, películas pirateadas, ropa nueva y de paca, calzado, abarrotes, juguetes y licor en bares, son parte de la oferta de los aproximadamente 4 mil trabajadores que entran muy temprano por la mañana y salen de sus labores diariamente entre las 5 y las 7 de la noche. El horario muchas veces no les permite hacer sus compras antes de ir a sus hogares, y pasan comprando en estos tramos”, alega el comerciante eventual Antonio Molina, señalando que ese mercadito no ha sido bautizado.

Según Molina, él no siempre llega al mercadito, dado que la venta no todo el tiempo es buena, y prefiere llegar los días de pago, siendo el horario de salida el más productivo.

Hacen casa

En el caso de Julio Gaitán, no solo tiene su tramo en el mercadito, sino también tiene ahí su domicilio. Es una casita de madera a la orilla de la vía. “Estoy aquí desde que el camino era de tierra. Tengo casi 30 años vendiendo en este lugar, frutas y verduras”, aseguró.

Alega que primeramente había estado en otros mercados, pero lo corrieron y entonces decidió vender en esta área, donde en la década de los ochenta funcionó un centro penitenciario, y a partir de los noventa comenzaron a funcionar las empresas asiáticas.

Ángela Rosa Castellón, quien comercia con ropa, alega tener al menos 10 años en ese punto, donde antes eran muy buenas las ventas, mientras ahora el movimiento ha disminuido por la reducción de empresas instaladas en esa zona, dijo.

“Ahorita solo hay cuatro empresas pequeñas. Muchas se han ido porque han comprado en Tipitapa o en otros lugares por los altos costos del alquiler. Solo la Hansae tenía 4 módulos, otras grandes que ya no están son la Formosa, Rocedes y la NCT”, comenta Castellón.

Otra zona con afluencia de pequeños comercios es la entrada al barrio Waspam, donde a la orilla de la carretera y de toda la entrada al costado del Cuerpo de Bomberos hay instalados variedad de comercios.

“Mi mamá fue la que comenzó aquí, vendiendo tortillas, hace como 14 años”, nos dijo María Carmona, quien tiene una casetita donde vende cosas variadas. Ella menciona que en el barrio hay mucha gente que trabaja en las empresas, y la demanda ha ayudado a que los pequeños comercios se mantengan.

A varios kilómetros, entre la salida del Centro Comercial Managua y la entrada a la colonia Centroamérica, nos encontramos a María Pérez Madrigal, que se dedica a la venta de frutas y verduras. Alega que su mamá comenzó allí hace 20 años, pero el comercio se ha reducido en ese punto, donde hay media docena de comerciantes que sobreviven de su venta.

Otra localización comercial que concentra al menos 60 tramos fijos, está frente al Mercado “Israel Lewites”, que da vuelta hasta llegar al supermercado Palí. Tiene casi una década de vida, según el comerciante Diego Ramírez.

El hombre indicó que la vida es dura y las oportunidades laborales son escasas, por tanto, muchos han decidido entrar al mercado laboral por cuenta propia, pero no pueden esperar a que el cliente llegue, sino hay que explorar y salir a encontrarlo.

 

35 mil comerciantes tienen tramos fijos en los mercados de Managua.

 

350 mil personas se calcula que se abastecen en los mercados capitalinos.