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Especialista sostiene que en Managua falta que los pobladores se apropien de los planes de desarrollo urbano, para evitar el incumplimiento de las normas de construcción, lo cual propicia el crecimiento desordenado y eleva los riesgos.

“En otros países hay más conciencia porque hay toda una cultura que todavía aquí hay tiempo de implementar, a través de campañas de concienciación que quizá sean costosas, pero que permitan conocer, por ejemplo, qué tengo derecho a construir en mi propiedad”, opina la arquitecta Alina Sálomon Santos, rectora de la Universidad Iberoamericana, Unicit.

Sálomon explica que hasta para construir un segundo piso en una vivienda de cualquier barrio, deben considerarse no solo aspectos de la seguridad, por el riesgo sísmico que representa para el dueño y sus vecinos, “porque toda obra en un reparto habitacional afecta siempre a un tercero, ya sea en iluminación, en ventilación o por el peligro de un terremoto”, señala la especialista.

Para evitar que las personas hagan lo que quieran, Sálomon asegura que existen varios instrumentos de planificación.

CIUDAD A FUTURO

Un plan de ciudad se implementa pensando en un sitio a futuro, es decir, para los siguientes 25 o 50 años. El último del que se tuvo conocimiento en la capital, pero que no fue divulgado debidamente entre la ciudadanía, fue el Plan General de Desarrollo Municipal, durante la administración del alcalde Roberto Cedeño, entre 1995 y 1999.

Sin embargo, la arquitecta Sálomon señala que a pesar de planes como este, muchas veces el mercado va más rápido y se adelanta a ellos, y la ciudad deja de crecer de forma uniforme, y es así como aparecen sectores que crecen de forma más intensa.

“Por ejemplo, el eje vial que va desde la rotonda Metrocentro a la rotonda de la Centroamérica, toda esta área en los años 70 y 80 era zona residencial, ahí está colonial Los Robles, reparto San Juan, Planes de Altamira, allí se tuvo que ejecutar un plan parcial de ordenamiento urbano”, recuerda.

Ese fue uno de los primeros planes parciales implementados en 2000, en el cual se modificó el uso de suelo, y fue así que surgió una faja o corredor como especie de calle marginal. El uso de suelo mixto explica que se refiere a combinar actividades de comercio y de servicio con un uso habitacional de alta densidad ubicado, a 500 o 1,000 metros de los ejes viales.

“Sin embargo, ese plan parcial por ejemplo, hoy --14 años después-- ya debería actualizarse, pues son propuestas de planeamiento para una parte de la ciudad, aquella parte que la municipalidad identifica como urgente, porque un plan de ciudad más general toma mucho tiempo y muchos recursos, por eso los planes parciales son instrumentos muy idóneos para eso”, explica Sálomon.

A juicio de la urbanista, actualmente hay muchos puntos en Managua que se han tornado críticos por su cercanía a mercados capitalinos, a universidades, a terminales de buses o a las entradas principales a la ciudad. “Son sitios que ya ameritan un plan parcial de ordenamiento”, aconsejó Sálomon.

La especialista en urbanismo, Alina Sálomon, recomienda que los planes municipales sean compartidos con la gente a través de varias vías: la escuela, medios de comunicación, consultas ciudadanas y campañas permanentes sobre la importancia del orden urbano.