Rafael Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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A flor de piel están las fétidas aguas que se escapan de la red del sistema sanitario del barrio “Georgino Andrade”, que incluso impiden el paso a los peatones en la esquina de los semáforos de Villa Progreso.

Moisés Morales, coordinador de la organización de comerciantes “Camilo Ortega”, señaló que tienen diez días con la escorrentía de aguas negras que además de la insalubridad, afecta sus negocios.

“Somos 16 comerciantes los que estamos sobre la pista --de la Solidaridad-- y tras los negocios está el cauce donde corren las aguas sucias que bajan del sector del Distrito Cinco, y caen en un codo del sistema de tuberías en el barrio “Georgino Andrade”, donde los manjoles están lanzando las aguas”, señaló Morales.

Hasta la tarde del lunes, las aguas servidas salían de los manjoles colapsados y recorrían la calle hasta llegar al cauce de la pista. La corriente llegaba hasta las tuberías del drenaje pluvial, sin embargo la obstrucción de los tubos bajo la pista hacía que el flujo siguiera sobre la carretera.

El poblador indicó que en otras ocasiones igual ha sucedido, pero con un llamado a la Empresa de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, ellos resuelven el problema con rapidez, pero en esta ocasión no han asistido.

Espanta clientes

“Sucede que algunos comercios que trabajan aquí son de comidas, y el hedor afecta el negocio. Por otra parte, por cuestiones de salud, con esto del chikungunya y los zancudos, puede ser peligroso para los habitantes del sector”, alegó.

Señaló que Enacal, el año pasado trabajó un plan de alcantarillado en el barrio, sin embargo la situación tiene que ver con la basura.

“Un gran problema es la gente inescrupulosa que lanza basura al drenaje, y estas son las consecuencias. Al final nosotros pagamos los platos rotos. Por otra parte, también está la responsabilidad de la municipalidad, ya que los tubos del drenaje pluvial también están taqueados y no se ha hecho limpieza”, comentó Morales.

Miriam Martínez, quien tiene una pulpería en la propia esquina antes de llegar a los semáforos de Villa Progreso, dijo ser una de las más afectadas. “Aquí tengo mi pulpería, pero al igual que otros comerciantes de la fila, también vivo aquí y debo soportar permanentemente el hedor”, agregó.

Ella expresó que la mayoría de las veces el problema surge con las lluvias, que traen basura y taquean el drenaje y consideró una irresponsabilidad de la población de la zona alta por los desperdicios que lanzan por los manjoles.

La señora Éricka Fernández, que trabaja al otro lado de la calle con su hija, pidió a las autoridades que hagan algo para detener la insalubridad.

 

16 COMERCIANTES tienen a la par una corriente de aguas negras que afecta sus negocios.