•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La tranquilidad y el silencio se perciben solamente de día, porque en la noche se escuchan algunos lamentos y se ven siluetas de "personas", según los vecinos y guardas de seguridad del Cementerio Oriental, uno de los camposantos públicos que existen en diferentes puntos de Managua y algunos de sus municipios.

Las viviendas que colindan con los cementerios no han sido contabilizadas, pero se estima que son cientos, porque existen al menos diez camposantos públicos y privados dentro de Managua, Ticuantepe y Ciudad Sandino.

Abraham Blandón, presidente de la Cámara Nicaragüense de Corredores de Bienes y Raíces, Canibir, comentó que si bien es cierto hay personas a las que no les gusta vivir cerca de un cementerio, por los estigmas que ha impuesto la sociedad acerca de hechos paranormales, la vecindad de las propiedades con los camposantos, modernos o antiguos, no incide negativamente en su valor.

Andrea Talavera, quien vive en el barrio Santa Ana Sur, cerca del Cementerio Occidental, explicó que tiene 32 años de ser vecina de los “moradores” del camposanto, porque sus padres le regalaron el terreno.

“Al principio era difícil, porque no soportaba ver a la gente llorar, me estremecía y hasta se me salían las lágrimas, me daba pavor escuchar gritos en la noche y ver luces de colores que se desprendían de las tumbas, sentía que agarraban del pelo y que me tocaban los pies. A raíz de eso decidimos bendecir la casa; al instante se escuchó como que si teníamos un tornado que se nos llevaba el techo”, rememora.

Pero ahora se acostumbró y toma con más ligereza el asunto.

Martha María Vallejo arribó de León hace 35 años para vivir cerca del Cementerio Oriental. "Al venir aquí no me asusté mucho, estoy clara de que los lamentos que se escuchan y las siluetas que rondan las cercanías de las casas ya forman parte de nuestra tradición, hasta me siento familiarizada", apunta.

Amalia Collado, habitante del barrio Venezuela, en el Distrito IV de Managua, cerca del Cementerio Oriental, indicó que, como cree y respeta la palabra de Dios, ella no cree ni ve nada.

Costumbre ancestral

El psicólogo Justin Amador aclaró que la psicología como ciencia no concibe este tipo de hechos o eventos. Indicó que es la poca cultura y educación la que lleva a la población a tratar de explicar cualquier evento de forma diferente a la realidad. En ese sentido mencionó que si se ven luces en las tumbas, es porque el cuerpo humano y el de los animales tienen fósforo en su composición química, y cuando un cadáver comienza a descomponerse irradia luces.

El experto considera que el hecho de vivir cerca de un cementerio no es un factor negativo para el desarrollo de los niños, a menos que no haya escuelas, andenes peatonales y seguridad ciudadana en general, lo que sí debería preocupar. “La sociedad nicaragüense trata de explicar todo de una forma más sencilla y esta es la mitológica, que es una herencia cultural", concluyó.

 

*Estudiante practicante.