Lizbeth García
  •   Managua, Nicaragua  |
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Este año, la vida de un joven al que llamaremos “José”, cambió radicalmente, porque luego de pasar dos años tras las rejas en la galería de los menores del Penal de Tipitapa, fue liberado, pero lo mejor de todo es que gracias a la Fundación Vida Nueva, obtuvo una beca y halló trabajo, convirtiéndose así en parte de las estadísticas de jóvenes que no reinciden en el delito.

“La tasa de reincidencia delictiva de los menores en Nicaragua es del 5%, la cual es mínima, porque a nivel de Latinoamérica anda por el 10 y el 15%, según las estadísticas de las Naciones Unidas”, apuntó Álvaro Herrera, coordinador de la Fundación Vida Nueva.

Uno de los factores que influyen en la reincidencia delictiva es la falta de empleo, pero también incide la actitud del joven, porque si este tiene propósito de cambio y su familia lo apoya, lo logra, comentó Herrera.

“(Además) tiene que aprovechar las facilidades que la sociedad le brinda”, agregó el coordinador de la fundación, que ayer conmemoró el segundo aniversario de trabajar con el Programa de Reinserción Social de Adolescentes, mediante el cual han atendido a 45 jóvenes del Centro Penal de Adolescentes del Sistema Penitenciario Nacional y a 120 del Centro Juventud de la Policía Nacional.

Diez de los 45 jóvenes que han recibido capacitación de la Fundación mediante la Metodología de la Escuela Hombres de Valor, tienen trabajo en empresas del sector construcción, producción y servicios.

Testimonio

“Yo entré al programa de la fundación cuando ellos llegaron al penal y me invitaron. Yo iba a las charlas y realmente todos los consejos que ellos me dieron me ayudaron a tomar conciencia de que estaba desperdiciando mi vida y realmente el rumbo que llevaba era la muerte o la cárcel”, apuntó “José”, quien “militaba” en un grupo juvenil del barrio Monseñor Lezcano, pero ahora trabajará en un taller de electricidad automotriz.

La fundación trabaja con niños, adolescentes y jóvenes en el reparto René Shick, barrios Batahola, José Dolores Estrada, “Camilo Ortega”, “Jorge Dimitrov”, Bóer y Ciudad Sandino, donde se les da atención biopsicosocial mediante charlas sobre crecimiento personal, la palabra de Dios, valores y se les inculca la importancia del cambio de actitud para vivir en paz, libre de violencia y del consumo de drogas.

A corto plazo la fundación tiene pensado crear un albergue, porque cuando los jóvenes en riesgo deciden dejar la violencia de sus barrios, no tienen adónde ir y quedarse, porque además no tienen familia.

 

28 MUCHACHOS participaron en el último curso de la Fundación Vida Nueva.