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Managua debe dejar de expandirse horizontalmente y comenzar en pensar en estructuras de altura, lo que significaría la optimización del área urbana, menor inversión en servicios básicos, e incluso la posibilidad de reducir inundaciones.

El arquitecto Luis Chávez Quintero, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, expresó que se debe hacer un análisis de cómo la población tiene que crecer y hasta dónde, lo cual implica un reordenamiento de la ciudad, y pensar en la extensión e inversión en los servicios básicos y sus redes, como energía eléctrica, agua potable, alcantarillado, telefonía e internet.

“Actualmente se hace esto para evitar problemas de riesgos, tal como ha sucedido con familias ubicadas en lugares donde no debería haber viviendas. Cuando se quiere aprovechar el espacio, lo más práctico es hacer edificios de varios niveles, pues en un área menor se puede optimizar el uso funcional de la tierra”, indicó el arquitecto Chávez.

Señaló que desde el terremoto de 1972 comenzó la expansión descontrolada, con una población con temor a vivir en edificios de dos plantas. Sin embargo, ejemplificó que países sísmicos como Japón tienen conjuntos habitacionales de gran altura, gracias a la arquitectura sólida de las edificaciones.

En tema de viviendas, el ingeniero Gerald Pentzke Chamorro, jefe de diseño de la Facultad de Arquitectura de la UNI, indicó que actualmente los proyectos gubernamentales se extienden en la zona de Sabana Grande, con proyectos como Villa Dignidad y Belén para los últimos damnificados, y que también están en desarrollo urbanizaciones de una planta en Ciudad Sandino y en sus alrededores; en Las Jagüitas, Esquipulas, Veracruz y Carretera a Masaya.

Mientras, en el sector de Santo Domingo se construyen las viviendas más caras de la ciudad, con condominios en altura para personas de altos ingresos. “Espero que eso se traslade para personas de ingresos medios y bajos, como respuesta a la escasez de tierra urbana que ya está teniendo la ciudad de Managua”, comentó Pentzke.

Problemas

El especialista destacó que a medida que la ciudad avanza sobre zonas no urbanizadas, se incurre en el problema de vialidad y de servicios de infraestructura. Es el caso de Sabana Grande, Esquipulas y Las Jagüitas, donde se construyen entre 4,000 y 5,000 viviendas.

“Las autoridades municipales deben ver de cerca el impacto que se genera cuando se autoriza una urbanización. Otra situación es que según el Plan Regulador de Managua, Sabana Grande es considerada como zona de protección de recursos hídricos, por ser donde se concentra la mayor cantidad de agua en el subsuelo, lo cual abastece a casi toda la ciudad a través de pozos, pero ahora se está urbanizando”, indicó Pentzke, destacando que esto reduce la capacidad de disponibilidad de agua.

Agregó que el manejo de los suelos es una obligación compartida entre la Alcaldía y Enacal, por lo cual se debe tener conciencia de las posibilidades y limitaciones que tenemos para urbanizar.

En el caso de la municipalidad, explicó que por la impermeabilización de los suelos, se ordena construir con sistemas de infiltración de las aguas pluviales, para no generar agua adicional a la ya existente en cauces que cruzan la ciudad, sin embargo, hay desarrollos urbanos fuera del municipio y algunos han presentado diversos problemas.