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En sus buenos tiempos proporcionó alegría a la niñez con sus juegos infantiles, pero también a las parejas en busca de un encuentro romántico. Con el tiempo se convirtió en un sitio poco visitado, por ser un lugar sombrío, con las condiciones mínimas para la diversión infantil.

Nos referimos al Parque Las Piedrecitas, un punto atractivo de la Vieja Managua, que por 97 años fue sitio de referencia para los managuas, pero que próximamente podría recobrar su antiguo esplendor, con una inversión de C$15 millones que presupuestó la municipalidad.

A partir de esta semana, trabajadores de la alcaldía capitalina se han acercado a la zona para hacer estudios de factibilidad ambiental. También ayer hacían la inspección del monumento a la niñez, para hacer la restauración necesaria.

La aceptación de los visitantes no se hace esperar: “Excelente. Yo soy de Los Brasiles y vengo con mi hijo al parque porque es el más cercano, pero faltan juegos infantiles, algunos son muy viejos y otros están malos”, indicó Mercedes Espinoza, quien comentó que un antiguo atractivo eran los animalitos que allí albergaban, pero ahora no queda ni uno.

Por su parte, Álvaro Gómez, señaló que otras deficiencias son la falta de agua potable y de servicios higiénicos.

En tanto, Marvin José Altamirano, que disfrutaba descanso bajo los árboles, dijo que el parque es bonito pero se mira olvidado y opaco. Un comentario similar expresó Odair Ruiz, quien mostró beneplácito al conocer sobre el proyecto de mejora.

Preocupados

A pesar de la aceptación, Manuel Suárez, quien alquila bicicletas en el parque, dijo estar preocupado porque no sabe si tras la ejecución de las obras van a retirarlo a él y a los vendedores del parque.

“Nadie se ha reunido con nosotros. Solo nos dijeron que cuando comiencen las obras vamos a tener que desalojar el parque y desconozco si después nos permitirán regresar a trabajar. Tengo 23 años de alquilar bicicletas y este es mi único sustento. No sé qué voy a hacer”, alegó Suárez.

También a Teresa Plazaola, quien atiende su kiosco desde hace cincuenta años, le angustia la situación. Dice que no sabe qué sucederá con ella y los ocho pequeños negocios que funcionan en el parque.