•   Managua, Nicaragua  |
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“No todos son los que deberían ser, ni son los que están aquí”, señalan algunos damnificados por los sismos e inundaciones del año pasado, quienes permanecían temporalmente en el antiguo centro de operaciones especiales de la Policía Nacional, DOE, el último albergue que sigue funcionando.

Para ellos fueron casi seis meses de espera por la casa prometida por el Gobierno que desarrolla el proyecto de carácter social Ciudad Belén, con fondos de la cooperación de Taiwán. Ayer finalmente fueron trasladadas 120 familias, quedando aproximadamente 350, que según datos oficiales, en lo que resta de marzo les serán entregadas sus casas.

“Está bien que den casa, pero que se la den a quienes no tienen, pero hubo quienes se metieron a la hora del desalojo y a otros que sí eran parte del barrio los dejaron sin nada”, expresa la señora que vivió en el anexo del barrio “Rubén Darío”. Ella se identificó con el apellido Quiroz, señalando a dos personas cuyas familias ya habían sido beneficiadas en otros proyectos, sin embargo en ese momento se subían a los camiones rumbo a una nueva vivienda.

Ella comenta que nunca se emocionó con que la sacaran del barrio y le prometieran casa nueva en Ciudad Belén. “No le alegra como a otros, porque tanto yo como mi marido, invertimos mucho en nuestra casa, pero llegaron diciendo que estábamos en lugar inseguro y nos tiraron la casa. Qué le vamos a hacer. Solo ir donde nos manden”, alegó la señora Quiroz que espera su traslado.

Encarnación Caballero dijo que desde el viernes fue un día duro. Indicó que hace dos días se les llamó a reunión y el viernes no durmió durante toda la noche. “Con tanta bulla no se puede dormir. Todos los que se van alistando desde la noche y la madrugada están con las luces encendidas. Al fin vamos de viaje. A ver cómo nos va”, afirma Caballero que trabaja como vigilante.

Otro listo para partir era Mario José Morales, conductor de taxi y padre de dos niños. “Vivir así fue horrible, pero por fin nos vamos, incluso las mascotas”, dijo asegurando que en camiones se trasladaron 4 caballos, 2 chanchos, una docena de gallinas y más de 30 perros que se fueron con sus dueños.

En espera

María Antonia Rivera carga a su hija y dice que todavía no se va del albergue. “No estábamos en la lista y a esperar cuándo nos mueven. Aquí es terrible estar, tenemos seis meses, todos revueltos y con frío. Lo más difícil es ver sufrir a tus hijos. Por otro lado me siento bien que pronto también tendremos casa”, manifiesta.

Otro que no encuentra las horas de irse del albergue es Carlos Román, quien no soporta más el hacinamiento, la suciedad y animales. Por el momento solo le toca observar cómo sus vecinos se suben a los camiones diciéndole adiós.

El antiguo centro de operaciones especiales de la Policía Nacional es el último albergue funcional. Managua tenía desde el año pasado siete albergues activados, entre estos estaban los albergues del Instituto Nicaragüense de Deportes, el Polideportivo España, “La Mennen”, en las bodegas Casa Cross, en el “Padre Fabreto”, el “Arlen Siu” y Las Mercedes.

Las casas de Ciudad Belén tienen aproximadamente 128 varas cuadradas, hechas de concreto, plycen y perlines de hierro.

Asistencia del Ejército

OPERACIÓN•  Desde las 7:00 a.m. unidades del Ejército de Nicaragua iniciaron el traslado de 120 familias con el empleo de cuatro unidades, disponiendo de 200 efectivos militares y 30 vehículos, entre camiones y vehículos livianos.

El jefe de Defensa Civil en el departamento de Managua, Teniente Coronel Mario Rivas, señaló que en la misión participaron la Brigada de Infantería Mecanizada, la Unidad Humanitaria de Rescate, la Escuela Nacional de Sargentos y el Comando de Apoyo Logístico.